20/03/2017

SILVIA EDERRA
JUGADORA DE SUPER AMARA BERA BERA

Silvia Ederra (Lizarra, 08-09-1983) es una de las veteranas del Super Amara Bera Bera. Está viviendo su quinta temporada en las filas del club donostiarra y ya es su decimosexto año en División de Honor. En 2011 luchó por seguir en lo que realmente le apasiona: el balonmano. Y a partir de entonces comenzó a llenar su palmares de títulos.  

«El accidente me marcó y me propuso un reto: volver a jugar»
Ane URKIRI ANSOLA|DONOSTIA
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Ve viable repetir el triplete del año pasado y confiesa que está en su mejor momento. No sabe lo que le deparará el futuro, pero Silvia Ederra afronta con ilusión el tramo final de la temporada. 

Liderán la tabla con dos puntos más que el segundo clasificado. ¿Sienten presión del Atlético Guardés?

Después de perder en la cancha de Aula Valladolid perdimos ese colchón de cuatro puntos y sí que notamos que en algunas fases del juego estamos más dubitativas. Pero tampoco es presión. Todas queremos ganar, pero somos humanas y cualquier partido se puede perder.

¿El equipo recuperó las sensaciones de la primera vuelta en Málaga?

Después del partido todas estábamos muy eufóricas. Fue un partido casi perfecto. Tuvimos pocas pérdidas de balón comparando a lo que estamos acostumbradas, en ataque posicional no salieron un montón de cosas frente a un equipo que venía de menos a más, y ganarles con tanta solvencia sí que da un plus.

Ya es su quinta temporada en Bera Bera. ¿Fue su mejor elección recalar en Donostia?

Después de todo lo que pasé fue la mejor opción. Además estoy al lado de casa, la ciudad me encanta y estoy en un equipo que está ganando, prácticamente, todos los títulos. 

¿Qué le ofrecieron para que fichara por el club donostiarra?

Poder saber si podía seguir jugando al balonmano en el máximo nivel. Hablé con ellos porque no sabía cómo iba a estar. No tenía tampoco muchas opciones en ese momento porque había estado lesionada. Era la opción que más me atraía. Porque además coincidió que el Itxako estaba a punto de desaparecer. Y Bera Bera era el mejor sitio para llegar.

Un año antes de fichar por el Bera Bera tuvo un accidente que casi le cuesta dejar el balonmano.

Ahora pienso y pregunto: ‘¿Cómo he podido llegar hasta aquí después de estar luchando por volver a jugar?’. El médico me dijo que quizá no volvía a jugar, que para la vida cotidiana no sabía cómo me iba a quedar. Como soy un poco cabezona seguí peleando, seguí luchando y estar aquí, encima ganando títulos… Casualmente empecé a ganar títulos justo después del accidente.

¿Algunas veces es necesario dar un paso atrás?

Fue muy necesario. Cuando tuve el accidente hablé con Ambros [Martín] (entrenador de Itxako) y me dijo que podría entrenar y hacer la recuperación con ellos. Llegó un momento en que me dijo que me veía dispuesta para competir y me aconsejó irme a un equipo de División de Honor Plata. Como el Itxako tenía un convenio con Sporting La Rioja, hablé con ellos y me recibieron encantados. Vi que podía volver a jugar y me sirvió para coger carrerilla.

Estuvo durante 14 años en las filas de Itxako. ¿Por qué decide marcharse a Alicante?

Siempre había tenido jugadoras por delante y al final los minutos que podía disputar eran mínimos. Entonces, el entrenador me aconsejó salir en busca de oportunidades. Todo el balonmano que podía aprender lo tenía aprendido, pero me tocaba demostrar en la cancha, tener minutos y coger veteranía jugando, porque se mejora jugando.

Después de Alicante decide irse a Castro Urdiales y vive de cerca la crisis que golpeó al balonmano.

Allá golpeó muy fuerte. No sé si porque al principio ofrecieron unos sueldos más altos de sus posibilidades o por qué fue. También coincidió con la temporada que tuve el accidente, y a partir de diciembre no vimos ni un euro. En 2011 también compitieron, pero creo que aún deben mucho dinero a las jugadoras y entre ellas, yo.

En Bera Bera ya ha ganado todo. Y ahora, ¿qué le queda?

Seguir ganando cosas (se ríe). Las aspiraciones son cada vez exigirnos un poco más y seguir intentando ganar la Liga, la Copa y la Supercopa. Y a ver si podemos dar un paso más en competición europea, que quizás es la espinita que tenemos clavada.

¿Montse Puche ha devuelto la mejor versión del Bera Bera?

En 2015 estábamos primeras en la clasificación pero perdimos la Copa de la Reina. Las sensaciones de las jugadoras no eran lo que se esperaba y se decidió cambiar de entrenador. A partir de entonces volvemos a coger la chispa, la ilusión y al final conseguimos ganar la Liga. También se nota que Montse [Puche] ha sido jugadora y nos transmite ese espíritu de querer ganar y esa ambición y esa competitividad. Y yo creo que sí ha llegado una de las mejores versiones del Bera Bera.

¿El accidente le marcó para sacar esa vena luchadora?

Me marcó y me propuso un reto: volver a jugar.

¿Fue exigente consigo misma?

Sí. Me dijeron que quizá ni podría llevar una vida cotidiana y yo dije que quería jugar al balonmano. Fue como superar un reto y volver a vivir una segunda juventud en el balonmano. Con 28 años volví a disfrutar del balonmano como lo hacía al principio.

¿Está en su mejor momento?

Estos últimos dos años han sido mis mejores temporadas. Sí que es verdad que no soy una jugadora que destaque mucho por meter goles, pero sí que veo que mi juego, el juego de bloqueos, favorece mucho a mis compañeras, y viceversa. Y este año estoy mucho más rápida.

¿Queda Silvia Ederra para rato?

Espero que sí (se ríe). Todo dependerá de cómo vayan las cosas, si me quieren renovar o no, los equipos que me quieran y etc. Tampoco tengo un objetivo. De joven siempre decía que hasta que mi espalda me lo permita y parece que ahora estoy mejor que cuando tenía 18 años. No sé cuánto duraré, pero espero que quede Silvia Ederra para rato. 

Las aspiraciones son exigirnos un poco más y a ver si podemos dar un paso más en competición europea, que es la espinita que tenemos clavada»