La Ertzaintza sanciona a una hernaniarra por un tatuaje con el logo de la amnistía

Un tatuaje realizado hace veinte años y que muestra el símbolo por la amnistía creado por el reconocido artista Eduardo Chillida en 1976 es la razón por la que la Ertzaintza ha iniciado una sanción administrativa contra una hernaniarra. Pili Irastorza se pregunta a sí misma, «¿qué hago? ¿Me corto el pie?».

NAIZ|Hernani|2014/08/12 10:15|16 iruzkin
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Tatuaje por la amnistía cerca del tobillo de Pili Irastorza.

Pili Irastorza es natural de Hernani y lleva en su pie derecho un tatuaje con el símbolo por la amnistía que diseño Eduardo Chillida en 1976 y que ha servido de icono para esta reivindicación histórica de un amplio sector de la sociedad vasca. Símbolo que, según los hechos relatados, la Ertzaintza considera ahora ilegal, como consecuencia de la actuación judicial española contra las Gestoras pro Amnistía y Askatasuna iniciada por el juez Baltasar Garzón en 2001 y que culminó en 2009 con una sentencia condenatoria del Tribunal Supremo contra 20 ciudadanos vascos.

La hernaniarra fue retenida por la Ertzaintza este pasado domingo hacía las 20.00 en su propia localidad, en la rotonda de Galarreta, con motivo de un control de alcoholemia. Realizó la prueba, no dio positivo, y la Policía, en primer término, le permitió seguir con su ruta. Su sorpresa, tal como relata a NAIZ, vino cuando al subirse a su moto se le acercó otro agente que había permanecido en segundo plano y le solicitó el DNI español (para la prueba de alcoholemia le sirvió el permiso de conducir), «¿querrán hacerme un control de drogas?» se preguntó Irastorza; sorprendida atendió la explicación del policía quien le relató que iniciaban contra ella un proceso sancionador administrativo por portar un símbolo de «una organización ilegal». Se refería al tatuaje que lleva la hernaniarra en su pie derecho.

«¿Qué hago? ¿Me corto el pie?»

Irastorza se quedó «flipada» por la denuncia y lo más estrambótico de la situación es que si prospera la sanción tiene difícil solución, «¿qué hago? ¿Me corto el pie?», se pregunta. Durante los veinte años que ha llevado el tatuaje no ha tenido ningún percance similar, «me ha parado la Guardia Civil y nunca me han dicho nada por el tatuaje» pero esta vez podría acabar en una sanción de hasta 1.000 €; y con una paradoja de difícil desenlace, ya que en este caso el supuesto símbolo ilegal, es parte del pie de la denunciada.