Mikel Urmeneta, condenado por coacciones leves al propietario de Kukuxumusu

El dibujante Mikel Urmeneta ha sido condenado por coacciones leves al empresario Ricardo Bermejo, socio mayoritario de Kukuxumusu, cometidas durante un discusión en el despacho de este provocada por sus discrepancias sobre la gestión mercantil de la marca. El Juzgado de lo Penal 1 de Iruñea le ha impuesto el pago de una multa de 1.800 euros al que fuera su socio en la conocida firma.

NAIZ|IRUÑEA|2017/03/10 20:18
Urmeneta
El dibujante Mikel Urmeneta, a las puertas del Palacio de Justicia de Nafarroa. (Iñigo URIZ/ARGAZKI PRESS)

Según la información de la sentencia difundida por Europa Press, las coacciones se produjeron durante una tensa discusión que arrancó por la exigencia del dibujante de que se le pagara un dinero que le debía la empresa.

El enfrentamiento fue subiendo de tono y desembocó en un forcejeo por una carpeta de dibujos que había sobre la mesa y de la tiraron ambos por los extremos. Cuando Urmeneta la soltó, golpeó un ordenador que cayó al suelo. El artista también aseguró en aquella discusión que no pensaba moverse de allí hasta que le entregaran su dinero y que volvería a diario si no le pagaban. Avisó de que seguiría a Bermejo por la calle o en su domicilio si era necesario.

Después de que el empresario le prometiera que le pagaría, Urmeneta se fue. Pese a ello, el accionista mayoritario de Kukuxumusu dio orden al director financiero de que no se le abonaran la deuda y decidió demandarle por coacciones y amenazas, indica la resolución.

Días más tarde, tras comprobar que no se le ingresaba ese dinero y siempre según la citada fuente, el dibujante remitió un whatsapp a su antiguo socio en el que le decía: «Me dice Jabi que no está hecho el ingreso de septiembre, el lunes vence octubre. Creo que a nadie le apetece que se repitan sucesos como el de ayer. De ti depende». Tras este mensaje, Bermejo decidió pagar el importe adeudado, que ascendía a 23.191 euros.

El Juzgado de lo Penal 1 de Iruñea ha absuelto a Urmeneta del delito de amenazas ya que considera que, más allá de la alegación del demandante de que el dibujante es «más alto y fuerte» y de sus expresiones, no hubo forcejeo físico alguno.

«No conminó al denunciante a causarle un mal que constituya delito», precisa la resolución que, por contra, sí advierte una violencia física y anímica contra él, eso sí, «de menor entidad» que tuvo lugar en un momento en que las relaciones empresariales y personales entre ambos estaban muy deterioradas.