MARIELA CASTRO
DIRECTORA DEL CENTRO NACIONAL DE EDUCACIÓN SEXUAL DE CUBA

Desde la dirección del Centro Nacional de Educación Sexual de Cuba, Mariela Castro ha impulsado una estrategia integral de reconocimiento de los derechos de las personas LGTB poniendo «el foco en la sociedad» para desterrar todos los prejuicios.

«Fidel nos dejó su concepto de Revolución como brújula para construir el futuro»
Ainara LERTXUNDI|GARA|DONOSTIA
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SIMÓN TRINIDAD


«Mientras Simón Trinidad siga preso en EEUU, mientras haya guerrilleros presos, mientras no haya respuestas sobre los desaparecidos... el proceso de paz no ha terminado»

OBAMA


«Obama no pudo hacer más, él aspiraba a más, pero no pudo. Creo que hizo un buen esfuerzo, pero no logró cambiar esta situación»

Hija de la dirigente política Vilma Espín, fallecida en 2007, y del actual presidente cubano, Raúl Castro, Mariela Castro ha encabezado su propia revolución en cuanto a la promoción y respeto de todos los derechos de las personas LGTB en la isla. Diputada y directora del Centro Nacional de Educación Sexual de Cuba, pone el foco en la sociedad y en la educación. En entrevista con GARA en el marco de su reciente visita a Euskal Herria invitada por la asociación Euskadi-Cuba, resalta que si bien Fidel Castro «ya no está físicamente entre nosotros, ideológicamente y emocionalmente sí lo está. Nos dejó principios éticos fundamentales; la brújula que no podemos perder está en su concepto de Revolución».

Han pasado más de seis meses desde la muerte del comandante Fidel Castro. ¿Cómo sobrelleva el duelo a nivel personal y como cubana? Muchas voces auguraban que con la desaparición física de Fidel, caería la Revolución cubana.

El pueblo cubano todavía no ha terminado el duelo, hay muchas señales que así lo reflejan. Es un dolor muy grande que no es tan fácil de procesar. Yo no lo vivo como familia, sino como cubana. Se nos ha ido una de las figuras más importantes de nuestra Historia emancipadora; uno de lo referentes éticos, políticos e ideológicos más importantes en nuestra vida, que ha marcado a distintas generaciones, a Cuba y al mundo, a sus amigos y adversarios. Nunca me imaginé cómo sería el momento en que no estuviera Fidel, aunque tenía la seguridad de que las cosas no iban a cambiar en el camino elegido por nuestro pueblo. Fidel está en la piel de cada uno de nosotros; nos ha dejado una referencia mucho más fuerte de lo que imaginábamos. La guía, la brújula que no podemos perder está en su concepto de Revolución. Nos dejó principios éticos fundamentales y conceptos para poder continuar los procesos de transformación social que se ha propuesto la Revolución. Cuba tiene futuro y Fidel va a sobrevivir siempre que haya amenaza para la soberanía y los derechos de los pueblos.

En marzo de 2016, asistimos al histórico viaje de un presidente estadounidense a la Cuba revolucionaria. ¿Qué ha supuesto para la isla la era Obama y qué espera de Donald Trump?

Con el expresidente Barack Obama se lograron cosas inéditas en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, como el restablecimiento de las relaciones o la liberación de nuestros cinco compañeros presos en EEUU de manera injusta e ilegal. Son cosas que el pueblo cubano aprecia y que nunca las vamos a olvidar. Obama incluso trató de eliminar algunas de las restricciones del bloqueo económico, financiero y comercial impuesto. Fueron algunos avances pero que realmente no lograron modificar la magnitud del bloqueo y de las enmiendas que lo recrudecen. Obama no pudo hacer más, él aspiraba a más, pero no pudo. Creo que hizo un buen esfuerzo, pero no logró cambiar esta situación. Con la llegada a la Casa Blanca de Donald Trump es realmente difícil imaginar qué es lo que va a hacer, porque un día dice una cosa y al siguiente hace otra. Siempre estamos a la expectativa y en la mejor disposición de mantener un diálogo constructivo y respetuoso para convivir pacíficamente. Ese ha sido el deseo permanente del Gobierno cubano desde que triunfó la Revolución en 1959 y Fidel fue a EEUU a reunirse con sus gobernantes, políticos y su sociedad civil para comunicarles cuáles eran los objetivos de la Revolución y la voluntad de mantener vínculos pacíficos y respetuosos con EEUU. Pero en condiciones de respeto a la soberanía. ¿Cuál fue la respuesta? Más de 600 atentados para asesinar a Fidel y un programa de terrorismo de Estado para crear inestabilidad en el Gobierno revolucionario. Lo mismo que están haciendo con Venezuela.

¿Cómo valora las protestas de la oposición en Venezuela, las denuncias de desabastecimiento, desnutrición infantil...?

Esas noticias no dicen por qué hay desabastecimiento en algunos lugares, porque si te cambias de municipio, resulta que está abastecido. Las principales producciones, los supermercados… están en manos privadas. ¿Qué hacen? Acumulan mercancías para no ponerlas al servicio de la población, incluso aquellas que el Estado venezolano se las ha dado gratis o subvencionadas para venderlas a bajo coste. La oposición, muy bien pagada por el Gobierno de EEUU y hay evidencias de ello, está financiando a las hordas de delincuentes que están creando situaciones de violencia bastante extrema que en cualquier otra parte del mundo sería condenada. Están generando, alimentando y pagando a una oposición que se siente muy empoderada y protegida por el imperio, lo que propicia que hagan barbaridades e ilegalidades; están tratando de dar la imagen de que existe una guerra civil y de provocar al Gobierno para que con alguna cosita que pueda ser útil a nivel mediático justificar una invasión desde el exterior. Están sobredimensionando la situación como hicieron con Cuba y la posición común europea promocionada por el expresidente José María Aznar, que estableció perfiles de opinión en contra de Cuba y nos hizo la vida más difícil en medio del periodo especial. Usan siempre los mismos mecanismos para dominar y hay personas que, como no conocen la Historia, reproducen como papagayos el mensaje comunicacional manipulado y dominador y no interpretan que detrás de las guerras y de los conflictos hay intereses económicos. Y cualquier otra justificación es simplemente para facilitar ese proceso de dominación. No me quedo con lo primero que recibo y, antes de cuestionar a alguien, infórmate para que no te guíes por los rumores.

Cuba ha jugado un papel trascendental en el proceso de paz con las FARC como país garante y sede de los diálogos. El presidente Raúl Castro propició el primer apretón de manos en público entre Santos y el líder guerrillero Timochenko. ¿Cómo lo vivió como cubana?

Creo que todas las personas amantes de la paz sintieron una gran satisfacción ese día, porque demuestra que aun cuando existen posiciones políticas e ideológicas diferentes, se puede lograr la paz. No obstante, me preocupa el encuentro entre el presidente Juan Manuel Santos y Donald Trump; me preocupa que en territorio colombiano siga habiendo bases militares estadounidenses; me preocupa que ya hay guerrilleros asesinados; que sigan en prisión, entre ellos Simón Trinidad, un hombre brillante, culto, que domina muy bien el proceso. ¿Por qué sigue preso en EEUU? ¿Quién quiere silenciar la voz del pueblo expresada a través de los guerrilleros? Mientras Trinidad continúe encarcelado, mientras haya guerrilleros presos, mientras no haya respuestas sobre los miles de desaparecidos… el proceso de paz no ha terminado. Hay tareas pendientes y el mundo debe seguir observando.

 

«Hasta los más comunistas expresamos nuestra opinión, en público y en privado»

«Cuba, verdades y mentiras» es el título de la conferencia impartida por usted en Donostia y Getaria. ¿Por qué ese título?

Se pueden hacer libros, documentales, películas sobre toda la cantidad de campañas que se han hecho y se siguen haciendo para desacreditar la experiencia socialista cubana para lograr una verdadera independencia y soberanía con justicia y equidad social sobre la base de la cooperación y la solidaridad humana. Una idea que citan con frecuencia es que en Cuba no hay libertad de expresión. Como si todos fuésemos tan disciplinados que no pudiéramos expresar nuestras propias opiniones. Hasta los más comunistas expresamos nuestros puntos de vista contradictorios, en público y en privado. El pueblo no puede parar de opinar, de cuestionar su propia obra. Para poder ser un país en revolución, tiene que haber diferentes opiniones y éstas se deben expresar con fundamentos. El de la palabra es un ejercicio de responsabilidad en tanto que eres un ciudadano, lo que implica derechos y deberes. En Cuba, hay miles de blogueros. Otra de las mentiras es la relativa a los derechos humanos. ¿Dónde se amparan para decir que en Cuba se violan los derechos humanos cuando estamos garantizando la salud pública gratuita, la educación, los derechos de la infancia y los de las mujeres? En 1959, la primera ley revolucionaria estableció el mismo salario para hombres y mujeres, una asignatura pendiente en Europa. ¿Otro mito? Hay quien todavía dice que en Cuba se persigue a los homosexuales.

¿Cómo abordó este tema con su tío y líder de la Revolución, Fidel Castro?

Fidel era un hombre de su tiempo, pero como decía Gabriel García Márquez, era una persona muy cuidadosa en el manejo de las palabras y buscaba argumentos. En los años 60 el mundo entero era homófobo, incluso las ciencias lo eran. ¿Qué herramientas tenían en aquella época los políticos revolucionarios para hacer una propuesta diferente? En un momento le pregunté si podía presentarle una propuesta política de atención integral a las personas transexuales, que después ampliamos a las personas LGTB. La mirada había que ponerla en la sociedad, debíamos cambiar todos esos prejuicios para poder desarrollar una política de atención integral. Me llevó años de estudio poder presentar una propuesta.

¿Qué posición tiene frente al matrimonio homosexual?

CENESEX, la Federación de Mujeres Cubanas y la Unión de Juristas hemos planteado que en el Código de Familia se incluyan los derechos de las personas LGTB para que tengan las mismas oportunidades que los heterosexuales y que las personas transgénero, si desean hacer un cambio legal de identidad, lo hagan sin tener que operarse. El matrimonio homosexual es una de las metas, pero no la única. Las leyes son indispensables, pero por sí mismas no garantizan derechos, por eso hay que hacer un trabajo político mucho más profundo, educativo y comunicativo. No ha sido fácil, pero el Partido Comunista nos ha apoyado mucho.A.L.