Declan Kearney
Miembro de la Ejecutiva Nacional de Sinn Fein

La austeridad amenaza a las instituciones políticas

«Las instituciones políticas establecidas bajo el Acuerdo de Viernes Santo fueron creadas para apuntalar el proceso de paz y llevar adelante la regeneración y reconstrucción económica y social», nos recuerda Kearney, quien considera que los recortes impuestos por las políticas de austeridad del Gobierno de Cameron están poniendo en peligro la pervivencia de estas instituciones y con ellas del propio proceso de paz.

Paul Krugman y Joseph Stiglitz son economistas renombrados a nivel internacional y ganadores del Premio Nobel. Cada uno de ellos ha criticado duramente la austeridad. Stiglitz estuvo en Londres la semana pasada promoviendo su nuevo libro, ‘The Great Divine’. Allí declaró que la austeridad no funciona y que esta ha sido negativa para la economía irlandesa.

Stiglitz y Krugman, al igual que otros teóricos de la economía como el ministro de Finanzas griego Yanis Varoufakis, están contrarrestando el argumento de que la austeridad es el único modo de reparar las economías rotas como resultado de la crisis financiera. También disputan la narrativa camuflada bajo la retórica de realpolitik de que el mal económico es inevitable, y por lo tanto, debería de ser aceptado.

Stiglitz describe la austeridad como un argumento simplista: «Se dice que la austeridad funciona. Yo creo profundamente que no funciona».

El nuevo Gobierno Tory de David Cameron es presa de una ideología que trata de reorganizar a nivel mundial la política, la sociedad y la economía, haciendo de la austeridad el epicentro para conseguir sus objetivos.

Otros elementos de esta agenda incluyen la intención de:
– Aumentar el gasto militar (incluyendo un gasto de 20 billones de libras en el sistema nuclear de misiles Trident, mientras que simultaneamente pretenden recortar 25 billones de libras del gasto público entre los años 2015-2017).
– Un plan para desmantelar la legislación de derechos humanos.
– La introducción de medidas contra los sindicatos.

– Un referéndum mal concebido sobre la salida de la Union Europea.
El nuevo Gabinete de Cameron no es otra cosa que un Gobierno neo-Tatcherista que pretende recortar la intervención del Estado, terminar con el Estado de Bienestar y establecer un nivel de autoritarismo nunca antes conocido en Gran Bretaña. Todo esto tiene unas consecuencias muy serias para los Seis Condados.

El anterior Gobierno de Cameron comenzó a desvincularse del proceso político del Norte de Irlanda en 2010. Sus intervenciones se convirtieron en increíblemente partidistas y negativas. La coalición liderada por los Conservadores introdujo políticas que supusieron un recorte de 1,5 billones de libras en las subvenciones de gasto público, facilitando de ese modo la crisis de austeridad que actualmente sufre la economía regional.

Las políticas económicas y conservadoras para con el Norte de Irlanda son la razón por la cual el Sinn Fein, el SLDP y los Verdes han bloqueado por segunda vez la legislación sobre servicios sociales presentada por el DUP. El actual impass en torno a los servicios sociales es una de las manifestaciones de una crisis de austeridad mucho más amplia.

Durante las últimas tres semanas, representantes del DUP (unionistas) han argumentado que la continua oposición a su legislacion sobre servicios sociales creará un agujero negro en la economía local, ignorando completamente que el agujero negro de 1,5 billones de libras es un hecho. Esa es la realidad que ha generado la continua caída del nivel de vida en el Norte de Irlanda (ya la más baja de Gran Bretaña y de los 26 condados). Los salarios del sector público estan congelados, la dependencia para con los bancos de comida ha aumentado y se han recortado las ayudas en salud, educación, formación, educación para adultos y otros sectores públicos claves.

Ahora han amenazado con dejar en manos de funcionarios públicos el presupuesto del Departamento de Bienestar Social en caso de que la legislacion no sea aprobada, y que dicha competencia sería devuelta a Westminster. En dicho contexto, las declaraciones de la Secretaria de Estado Theresa Villiers la semana pasada, elevando la posibilidad sobre la posible toma de medidas por parte de Westminster han exacerbado aún más el ambiente.

La mayor amenaza al proceso político en los últimos cinco años ha sido el enfoque del Gobierno británico.

Como resultado de la crisis de austeridad creada por la anterior coalición Conservadores/Democrata Liberales y el anuncio de que lo peor está por llegar, existe el potencial de una crisis política sin precedentes que sepulte las instituciones políticas y el proceso mismo.

La inflexible cruzada ideológica del nuevo Gobierno Conservador es la principal dinámica negativa que fuerza gradualmente al Norte de Irlanda hacia dicho escenario. Es por ello que el Gobierno británico debe cambiar su enfoque para con el Norte de Irlanda.

Las instituciones políticas establecidas bajo el Acuerdo de Viernes Santo fueron creadas para apuntalar el proceso de paz y llevar adelante la regeneración y reconstrucción económica y social. Estas no pueden ser reducidas a meros instrumentos para imponer políticas que tienen como consecuencia una mayor privación y desigualdad económica.

Los ideólogos conservadores actualmente en el gobierno y su compromiso para con la austeridad representan una colisión frontal contra toda la base del Acuerdo de Viernes Santo. Esto debería de ser causa de alarma para todos los que han apoyado el Acuerdo de Viernes Santo y los consiguientes acuerdos, sea en el Norte o Sur de Irlanda o a nivel internacional.

La política del Gobierno británico ha tomado el proceso político por hecho. Su contribución con la inestabilidad política y la emergente crisis de austeridad es un total anatema para todo demócrata.

Los candidatos conservadores que se presentaron a las elecciones en los Seis Condados en las últimas elecciones recibieron un voto irrisorio. Este Gobierno Tory no tiene ningún mandato para aplicar sus políticas en el Norte de Irlanda.

En el Norte se está abriendo un periodo definitorio para la economía y el proceso político. Es por eso que cada parte debe ser revitalizada con una aportación positiva sustancial, en vez de ser empujada hacia una espiral descendente negativa. Para asegurar el avance será necesario un liderazgo e iniciativa progresista, en Irlanda y a nivel internacional.

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