«Conciliación científica»
Iulen Lizaso Aldalur
2017/06/16

Meses atrás, desde este periódico «llamaba» al Gobierno Vasco para que en caso de que los arqueólogos que investigaban en Iruña Veleia fuesen culpados de falsedad, no se destruyeran los grafitos presuntamente manipulados por ellos y peritados por expertos de la Ertzantza y de la UPV-EHU.

Hoy hago lo propio, para salvaguardar la herencia histórica, conocimiento botánico y experiencia aplicada a usos terapéuticos, de Mª Soledad Apaolaza, inhabilitada a partir de una denuncia, posiblemente debido a una mala praxis.

Paralizarles la actividad a ambos, resta riqueza sociocultural a todos.

Agravios comparativos con otros de parecida índole pero diferente «pedigrí» científico, que hacen repetir el mismo error histórico y torpeza institucional, (esta vez con «xaxiarqueólogos» de Beleia y «xaximeikus» de Zegama), al llevar hasta las últimas consecuencias dos denuncias aparentemente «deshilvanadas».

Al equipo de Eliseo Gil se le impidió proseguir la excavación, cuando continuar permitiría fiscalizar in situ y con toda objetividad, al poder comparar nuevos hallazgos con los presuntamente falsos, frente a la duda subjetiva de pruebas de laboratorio llevadas por peritos judiciales y-o institucionales… locales.

Igual con «Solita», además de por los miles y miles de testimonios de personas que superaron dolencias con sus remedios, y como bien dice Alfonso Múgica en su artículo de prensa: «Yo creo que en lo que nos debemos de fijar es si la medicina natural cura o no, con independencia de si hay o no razones científicas para la curación»… incompatible con la pretendida exclusividad de la razón médica.

Corresponde al Gobierno Vasco promover el debate y revisar para legislar a posteriori con más concreción y reconocimiento, los tratamientos terapéuticos alternativos; algunos tanto y más eficaces que los convencionales, y todos de menor o nulo efecto secundario, en particular, para hacer más llevaderos los de la quimioterapia. También realizar encuestas y cuestionarse, si aún no ha llegado la hora, para incluir en los hospitales de Osakidetza, lo que ofrecen en Austria, Francia, Alemania, Holanda... entre otras, la osteopatía neonatal.