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El BNG y la batalla por activar la autoestima gallega

Los nacionalistas apelan a su candidata, Ana Pontón, y a intentar hacer renacer un espíritu soberanista frente a la «sumisión» de la Xunta ante el Estado. Euforia por los números y el renacer tras los malos resultados de 2016.

Daniel GALVALIZI|11/07/2020
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Banderas gallegas con la estrella roja en el acto del BNG. (Daniel GALVALIZI)

«En esta pandemia volvimos a demostrar que somos un gran país. Levantémonos y digamos que ya está bien con la sumisión», dice Pontón. El acotado auditorio por las medidas sanitarias explota en aplausos y ondea las banderas galegas con la estrella roja en el centro.

El BNG cruza los dedos para que regresen a ellos los cientos de miles de votos perdidos a manos de Podemos (Iglesias y la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, han acudido a Galicia a intentar impedirlo)

Recobrar el autoestima nacional para tomar las riendas del país. Es la idea-fuerza que ha surfeado todos los discursos de la candidata del BNG a la Xunta, Ana Pontón, y de los que la acompañan, en un partido marcado por la grave crisis que sumió al partido nacionalista en 2012 y que lo llevó a la «casi desaparición», según relatan algunos de sus dirigentes.

Pero desde el batacazo de hace cuatro años, cuando obtuvieron solamente seis escaños, han pasado a un momento de esplendor por el cual alcanzarían ahora unos 14 diputados en el Parlamento regional, aunque fuera de micrófono se ilusionan con sus números propios en mano con la posibilidad de sorpassar al PSOE y ser la fuerza de oposición más votada (sería la primera vez en 22 años).

En la dársena de A Laxe, en la ciudad de Vigo, se hace el anteúltimo gran mitin (el cierre será en A Coruña al día siguiente). Allí, bajo un cielo despejado y sol abrasador, con el viento de aire salado golpeando en las caras, el diputado en las Cortes Generales, Néstor Rego, pide al auditorio: «Volvamos a confiar en nuestro país y en nuestras capacidades, escribamos una nueva página de nuestra historia».

En ese sentido también va el cabeza de lista por la provincia de Pontevedra, Luis Bará, quien califica la campaña de estas autonómicas como «emocional, de ilusión» y habla de «un tiempo para dejar atrás el pesimismo y la resignación». Remata Pontón, antes de clausurar el mitin, con la apelación al orgullo nacional: «En esta pandemia volvimos a demostrar que somos un gran país. Levantémonos y digamos que ya está bien con la sumisión». El acotado auditorio por las medidas sanitarias explota en aplausos y ondea las banderas galegas con la estrella roja en el centro.

El Bloque, como el PP, ha hecho hincapié en la figura de su candidata, por encima incluso de las propuestas, que las tiene, aunque crear una nueva banca publica y nacionalizar Alcoa pueda sonar demasiado disruptivo en un electorado muy escorado a la derecha. Pero el eje en Pontón se explica en que es la segunda política mejor valorada de Galiza, después de Núñez Feijóo, y viene resultando un imán para algunos votantes desencantados, como es el caso de Breixo, 34 años, quien participa del mitin de Vigo.

«Voté a las Mareas hace cuatro años y me defraudaron. Creo que Ana es una candidata segura, a lo mejor no tiene el carisma que se busca pero sí me parece que es la que puede reflotar al BNG», responde a GARA. Se considera nacionalista pero admite que entre los jóvenes -bastión del BNG- «no es prioridad un nuevo estatuto». La retórica soberanista tiene sus límites en el electorado gallego.

El BNG cruza los dedos para que regresen a ellos los cientos de miles de votos perdidos a manos de Podemos (el vicepresidente Pablo Iglesias y la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, intentaron retener esa base electoral con actos esta semana en territorio gallego) y también para que una merma en la participación de los mayores de 60 provoque una pérdida de un diputado por provincia al PP y que, si se cumplen sus números, puedan hacer historia con la primera presidenta nacionalista y mujer de la historia de la Xunta.

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