En 1964, en plena campaña presidencial en los Estados Unidos, la revista liberal "Fact" publicó un artículo titulado "El inconsciente de un conservador: un número especial sobre la mente de Barry Goldwater". Goldwater era el candidato republicano, y el artículo en cuestión desgranaba el resultado de una encuesta enviada a cerca de 12.000 psiquiatras y a la que contestaron de forma anónima más de 2.400. Las conclusiones de la investigación convergían en que el citado candidato presentaba rasgos paranoides y una estructura emocional inestable. «Es un fanático que podría iniciar una guerra nuclear», decía.El conservador, que representaba al ala ultraconservadora del partido, perdió las elecciones y demandó a la revista por difamación. Los tribunales le dieron la razón y, como consecuencia, la American Psychiatric Association incluyó en su código ético la conocida como «Regla Goldwater», que establece como reprobable y poco ético ofrecer un diagnóstico sobre una figura pública sin antes haber examinado en persona al concernido. La regla, respetada durante décadas, se rompió en 2017 con la publicación del libro: "El peligroso caso de Donald Trump", editado por la psiquiatra Bandy X. Lee, profesora de Yale, en la que 27 psiquiatras y expertos en salud mental evalúan al presidente. El trabajo sostiene que su comportamiento inestable y egocéntrico exige una alerta ética y política, porque el poder en manos de alguien con tales rasgos podría volverse destructivo. En fin, puede que las conclusiones del libro sean acertadas. Sin embargo, lo que a primera vista puede parecer una boutade del presidente más pronto que tarde termina cobrando significado político o económico. Pongo un ejemplo. Donald Trump se ha postulado a sí mismo al premio Nobel de la Paz, en un alarde de narcisismo patológico nunca antes visto. Por supuesto, Trump no ha ganado el premio, pero sí lo ha hecho la antichavista María Corina Machado, una figura muy conveniente en los planes que el presidente tiene para con Venezuela. Mejor dicho, para con el petróleo venezolano. Ninguna puntada sin hilo.