El plomo es un metal pesado que se funde a los 327 grados y hierve a los 1.725. Abundante, barato y fácil de fundir y moldear, ha sido usado por el ser humano desde tiempos inmemoriales. Los romanos ya lo empleaban para fabricar tuberías, grifos y depósitos para el agua. Su extremada densidad lo convirtió en el metal preferido para anclas y lastres, y su ductilidad también le abrió las puertas de la construcción. Sus aplicaciones en la industria militar comenzaron en Grecia como proyectiles de honda, y ya en el siglo XV pasó a ser sinónimo de muerte gracias a la aparición de las armas de fuego.Johannes Gutenberg transformó el plomo en un metal civilizado. Fue la base para la creación de los tipos móviles, fundamento esencial de la imprenta. El plomo está, por lo tanto, en el génesis de la era moderna y contribuyó a la difusión del conocimiento. Redujo el coste de la producción de libros, aceleró la alfabetización, permitió la propagación de las ideas e hizo posible la ciencia como actividad colectiva y acumulativa. A partir de ahí, sin prisa, pero sin pausa, llegaría la ilustración y su apuesta por la razón y la ciencia como llaves maestras para combatir la ignorancia y garantizar la libertad del ser humano. Más tarde, la revolución industrial, la era digital, la sociedad postindustrial, internet, la IA… El plomo es altamente tóxico. Letal. El cuerpo humano no es capaz de reconocerlo, engaña a las células y hace que sustituya al calcio, el hierro y otros minerales esenciales. Bloquea las enzimas y frena reacciones químicas vitales. El exceso de plomo provoca saturnismo, un trastorno clínico que afecta al sistema nervioso, causando severos problemas cognitivos y de desarrollo. Saturnismo es la palabra que mejor define la enfermedad que padece nuestra sociedad. Confunde contenido con conocimiento, los identifica, los pone al mismo nivel. Pero el conocimiento crea, genera a través de la investigación, el análisis, el contraste y la verificación. Alimenta. El contenido repite, replica y monetiza lo que ya existe, de mil formas diferentes. Por sí solo, empobrece, intoxica. Si se hace endémico, mata.