Pues ya estaría. Todavía le quedan tres semanas, pero para una amplia mayoría, el verano se da por resuelto. La despedida de Marijaia cierra hoy el ciclo de las citas festivas en las capitales vascas y atrás van quedando los días eternos y las noches tropicales, las siestas a la sombra y los mosquitos, las interminables jornadas de txosna, romería y resaca, los cortos viajes al infinito y las intensas escapadas rurales, las dichosas puestas de sol y hasta los eclipses protoseculares. Se acabó lo bueno y empieza lo mejor. Las altas temperaturas han sido el principal tema de conversación en la temporada estival. Que haga calor en verano no debería ser noticia, pero la sucesión sin tregua de jornadas irrespirables ha disparado todas las alarmas. Más allá del malestar general que provocan los termómetros desatados, se ha disparado el riesgo de incendios en Euskal Herria, ha crecido el número de muertes y de atenciones en urgencias hospitalarias asociadas a las altas temperaturas, ha aumentado notablemente el consumo de ese bien cada vez más preciado que es el agua y, finalmente, como consecuencia de la calorina, a unos cuantos se les ha cocido el cerebro. Una de las peores caras del verano se ha vivido en el norte de África. La crisis migratoria provocada en Ceuta ha dejado al desnudo la hipocresía de gran parte de una clase política enredada en su particular juego de tronos, mientras centenares de niños y niñas inocentes sufren las consecuencias. El drama humanitario se ha convertido en un circo en cuya arena se han podido ver las peores miserias de quienes avivan el fuego del odio racista y xenófobo. Difícil de superar, excepto para Itamar Ben-Gvir, el ministro israelí de Seguridad Nacional. Su petición de asesinar a 30 o 40 palestinos cada noche en Gaza ha escandalizado al mundo. Pero parece que tendrá que esforzarse más. La comunidad internacional sigue sin reaccionar, más allá de balbucear una condena ante la que Israel muestra su desdén más arrogante. Pues eso, que comienza el curso con muchas asignaturas pendientes y los exámenes electorales a la vuelta de la esquina.