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Entre togas y puñetas

El premio a la “personalidad” más destacada en la lucha contra la violencia de género que otorga el Observatorio de Género del Consejo General del Poder Judicial ha recaído este año en la reina Leticia. Al parecer, “siempre ha manifestado su preocupación por las mujeres maltratadas” y su actividad ha servido “para dar mayor visibilidad al problema de la violencia de género y doméstica”. ¿Alguien da más?

El próximo año la elegida tal vez sea la infanta Leonor pero, al margen de la consideración que nos merezcan los méritos de las galardonadas, indigna sobre todo el premiador y sus hediondos antecedentes. Septiembre del 2010. Mientras las presas vascas Sandra Barrenetxea y Aniaitz Ariznabarreta denunciaban haber sido conducidas hasta Madrid semidesnudas, entre golpes, tocamientos y amenazas de violación y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos condenaba al Estado a indemnizar al preso vasco Mikel San Argimiro por no investigar denuncias de torturas como golpes, la “bolsa” y vejaciones sexuales, en esos mismos días, el Observatorio de Género entregaba el premio a la Guardia Civil y al Cuerpo Nacional de Policía por su lucha contra la violencia de género. El acto lo presidian la ministra de Igualdad, Bibiana Aido; el ministro de Interior, Pérez Rubalcaba; el ministro de Justicia, Francisco Caamaño; el presidente del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Dívar; el presidente del Consejo General de la Abogacía Española, Carlos Carnicer; el fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido y otras honorables togas y puñetas.

(Preso politikoak aske)

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