Fede de los Rios
Fede de los Rios

Ya tarda el meteorito

Nos quejábamos de la Modernidad; de un siglo de las Luces con muchas sombras. Teníamos razón. Pero lo que viene, queridos y queridas, tiene tufo de Edad Media. Huele a Inquisición 

Acaso se está abriendo el séptimo sello y lo que acontece sean las primeras señales anunciadoras del Apocalipsis que relataba Juan en el último libro del Antiguo Testamento. El Sol se oculta, tiembla la Tierra, arden bosques por doquier, Feijoó habla, Leticia Sabater menea su abdomen al ritmo de la Salchipapa por tierras navarrensis; mientras, la Europa cristiana es invadida por turbas de infieles menesterosos con rojigualdas y camisetas de Lamine Yamal. Fácil de imaginar las risas y chanzas de Mohamed VI con sus amigos en Paris. ¿Ceuta y Melilla colonias? ¡No por Dios!, tan solo distan entre ellas 392 kilómetros de territorio marroquí y, de no ser por el Mediterráneo, estarían pegaditas a la península ibérica. Españolísimas.

Los destinos de parte de la  Humanidad al albur de las pulsiones de un sociópata memo, sus compinches y demás adláteres. Pero eso sí, libres. Libres de plantearnos molestas disquisiciones acerca del sentido de la existencia humana, de la fundamentación de nuestras morales y éticas, libres de la ardua y dificultosa tarea humana de delimitar la frontera entre el Bien y el Mal. Las fronteras geográficas son más fáciles, nos las dan hechas. ¿Y la transcendencia de lo propiamente humano? Sencilla y de corto recorrido, acaba donde acaba la pantalla, y, como en la caverna de Platón, si alguno viene a desvelar lo que oculta la pantalla: terrorista y al talego o a la tumba. Sobrevivimos en un planeta dominado por los maniqueísmos de nosotros buenos y ellos siempre malvados. El eje del Mal siempre los otros. Alienados por teologías cada vez más simples que nos declaran pueblo elegido por Dios. 

Nos quejábamos de la Modernidad; de un siglo de las Luces con muchas sombras; de una Ilustración insuficiente. Teníamos razón. Pero lo que viene, queridos y queridas, tiene tufo de Edad Media. Huele a Inquisición.

Pero no preocuparse, sobre todo los varones, que ya comienza la Liga de Fúrbol y como vaticinara Evaristo: «gol en el campo, paz en la Tierra». A los hombres de nula voluntad, podría añadirse.

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