Dos amigas disfrutan de la noche por los bares de la vieja Iruñea, hasta que despiertan a mediodía en el piso de unos tíos a los que no conocen, extrañadas y doloridas. No recuerdan cómo han llegado allí, la memoria de las dos se disipa justo hacia la misma hora. Días después, inquietas, decidieron reconstruir la ruta, las horas y las copas de la noche infausta: las dos siguen conscientes, y así confirman que algo realmente malo les ha pasado. Denuncian, y ahí comienza un maldito calvario judicial de nueve años, hasta que hace unos meses, el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo condenó a España por manipulación sistemática de pruebas en el caso de violación de ambas.Uno de los violadores es cuñado de un policía nacional de la Unidad de Atención a la Familia y Mujer que llevó el caso. El madero no reveló este vínculo que le sacaría automáticamente de la investigación y que está obligado a revelar y, por supuesto, avisó a su cuñado. En las grabaciones del bar Otano, donde ellas se tropezaron con sus agresores, se veía a un policía foral fuera de servicio pasarle algo sospechoso a uno de los violadores, ¡ya estamos todos! Solo una inspectora hizo lo que tenía que hacer por las víctimas y por la justicia; el resto, policías, jefa de la Policía Judicial, jueza, fiscala, se dedicaron a bloquear el avance del caso y a borrar pruebas. Los violadores se llaman David y Raúl, oriundos de Iruñea: el primero debe tener ahora 39 años y el segundo, 41. Les gusta someter químicamente, golpear y violar a mujeres. La denuncia de estas dos amigas fue solo cinco meses después de la violación múltiple de la Manada: ¡el caso que nos hicieron! Si no eres mujer, cualquier mujer te lo dirá: cuando caminamos de noche solas y divisamos un grupo de gente, escudriñamos en las sombras en busca de una de nosotras. Suele tranquilizarnos, pero a veces es una trampa. Las dos valientes exempleadas de Julio Iglesias que lo han denunciado señalan a empleadas del conquistador facilitadoras de sus violaciones. Hay un lugar reservado en el infierno para las mujeres que no ayudan a otras mujeres.