Incluso en México me hablaron de la amenaza tradwife, como si el algoritmo de los tecnoseñoros arrimados a Trump fuera la puta realidad. ¡Andamos todas despotenciadas vivas, y alzadísimas! Lo de idealizar al ama de casa, en su tan doméstica como inviable dicha, siempre fue una trampa fascista. De hecho, Pilar Primo de Rivera, la ideóloga de la Sección Femenina franquista, jamás se casó: bastante trabajo le daban las millones de mujerizadas y españolizadas a las que doblegar. Pilar, chica, haber dado ejemplo sirviendo en casa a algún prohombre circundante, estabas rodeada por ellos. Tú que dijiste, «la vida de toda mujer, a pesar de cuanto ella quiera simular o disimular, no es más que un eterno deseo de encontrar a quien someterse», no obedeciste a nadie. Como las que proclaman ahora, y que la petan hoy en redes, una de cada mil que lo intentan, lo de que no hay nada más edificante que esperar a tu maridito hecha un pincel con suculenta cena preparada. Porque te sostiene él. Ja. Encuentra un tío que pueda y quiera ser el único que traiga la pasta al hogar. Nuestras amonas no solo trabajaron en casa como condenadas sin reconocimiento ni paga, también facturaron en economía sumergida sin cotizar, y esas pelas fueron imprescindibles para cada familia. Conozco a muchas más mujeres que mantienen a hombres que al revés, y las tradwifes que la petan viven como reinas de hacer caja en la internet boba, no de sus supuestos maridos. La feminidad patriarcal siempre es una estafa.Y chica, Rosalía, que Raw Alejandro pintaba mal, muy mal e impostor, ya lo sabíamos. Tu temazo "La Perla" engrosará para siempre nuestro triunfante decálogo del despecho. Brava. Pero te cuesta tanto posicionarte en el lado feminista, decolonial, anticapitalista y justo de la historia, tanto. Y, chica, cualquiera que sienta latir colectivamente su sangre, sabe que lo más alto se alcanza también follando. No nos hicimos monjas ni célibes por Dios ni por Diosa, sino por escapar de la violencia de los hombres.