Ada Colau explicó hace unos días que se ha mudado para compartir piso y gastos porque ya no podía permitirse vivir sola. Llevaba quince años como inquilina en la misma casa, pero al separarse del padre de sus dos criaturas, empezó a tener problemas para llegar a fin de mes. Ha sido alcaldesa de Barcelona dos legislaturas y, leal al ideario político que la llevó al cargo, no se ha lucrado. ¡Igual que la parejita del chaletorro de Galapagar! Calcula que renunció a unos 400.000€ entre su sueldo de alcaldesa y las dietas que le correspondían, cedidos para proyectos sociales como había prometido, con los que podría haberse comprado un piso. No se lamenta por ella, sino por la mayoría social que no puede acceder a una vivienda, mientras la propiedad se concentra en un 6% de la población que domina y envilece el mercado, el horizonte, la alegría, la posibilidad, la vida. No es casualidad que mi amada exalcaldesa entrase en nuestro radar activista hace veinte años, enfundada en las mallas de la superheroína V de Vivienda, exigiendo lo mismo que hoy: derecho a techo. Ada Colau también afirma que la dificultad habitacional es siempre mayor para las madres cuando se separan, y tiene toda la razón. Pero hay algo que me perturba en las conversaciones con amigas últimamente, algo subterráneo, como un fango patriarcal adherido en forma de verdad absoluta. Escucho todo el rato que para las mujeres es mucho más difícil separarse cuando ya hay alguna criatura de por medio. Patapám, ahí está esa losa asfixiante. Pero mi amatxo y las de su generación esperaron a que se legalizara el divorcio, ¡7 de julio de 1981!, aguantando al maromo y su violencia porque no quedaba otra, y se divorciaron cuando pudieron. Casi ninguno les pasaba la pensión por las criaturas que quedaban, afortunadamente, con ellas: tiraron millas. Pero no nos iban a dejar separarnos del hombre tan ricamente; ahora nos han convencido de que es dificilísimo. Y que abortar siempre es un mal trago, ja. Evoco a mi amada Elisabeth Falomir en su fanzine "Mis abortos felices". Sepárate, amiga.