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Johnson va a acabar haciendo brexiter a May

Los equipos negociadores del gobierno británico y de la UE parecen haber alcanzado un principio de acuerdo técnico en torno a un Brexit ordenado que salvaría el problema de la frontera intrarirlandesa creando una aduana en el mar de Irlanda, que separa a Inglaterra, Escocia y Gales de la isla. 

Boris Johnson llegó en julio al número 10 de Downing Street liderando una campaña de acoso y derribo contra su antecesora, Theresa May, por traicionar al Brexit  imponiéndo una unión aduanera de facto con la UE (Backstop) para no desgajar al norte de Irlanda del Reino Unido. 

El primer ministro debe ahora convencer a brexiters, a unionistas y a la veintena de tories a los que purgó por negarse a aceptar una salida sin acuerdo a que asuman un pacto por el que el resto del Reino Unido se asegura un Brexit 'como dios manda' a cambio de dejar al norte de Irlanda en manos de la UE en términos comerciales. 

Un sapo difícil de tragar para los unionistas del DUP, pero salvable si estos últimos recibieran un suministro extra de inyecciones económicas por parte de Londres.

También los brexiters podrían considerar 'traicionar' al norte de Irlanda para asegurar su principal objetivo: el adios definitivo de Inglaterra a la UE.

Más complicado parece que Johnson convenza a la mayoría de los 21 parlamentarios a los que expulsó porque exigían un Brexit blando y acordado. Porque muchos de estos recelan de un acuerdo que consideran garantiza un Brexit duro en tres de las cuatro entidades históricas que conforman el Reino Unido pero que sacrifican a la cuarta, algo que ni siquiera May se atrevió a hacer.

Al final va a resultar que Johnson va a acabar convirtiendo en Brexiter a May, tanto por urgencia propia como por necesidad de una UE harta ya de otorgar prórrogas sin fin a un país que hace decenios perdió el norte.

Toda una paradoja de los locos, y apasionantes, tiempos que nos ha tocado vivir.

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