
La muerte de
Erandiotarra de nacimiento, fue detenido a los 29 años y pasó siete en la cárcel. Tuvo posteriormente una trayectoria política referencial en los años 80, primero como secretario general de HASI y más tarde como miembro de la Mesa Nacional de Herri Herria. Fue uno de los principales nombres de esta fuerza política en aquellos años.
Durante esa década, en los preliminares de las conversaciones de Argel entre ETA y el Gobierno español, se produjo una grave crisis en el seno de Como consecuencia, Ziluaga deja la secretaría general y no se presenta para formar la nueva Mesa Nacional a principios de 1988.
A pesar de la dura crisis, sus firmes opiniones políticas y su compromiso no cambiaron y Zil... no se fue.
Quienes siempre lo han defendido y lo han hecho en contra de él coinciden tanto en destacar su posición como emprendedor político como en reconocer su compromiso con el proyecto político independentista y revolucionario, incluso cuando se sintio maltratado.
Tras años sin apariciones públicas, compareció con todos sus compañeros de la izquierda aber-tzale y se entregó a los miembros de la Mesa Nacional que fueron recluidos en 1997. Posteriormente, aunque no con tanta fuerza como cuando trabajó en primera línea, participó en el proyecto Euskal Herritarrok y se dedicó en cuerpo y alma a la defensa de las sedes de Batasuna, que fueron cerradas por las fuerzas policiales tras la ilegalización en 2002.
También tuvo una destacada aparición pública a favor del giro estratégico dado por la izquierda aberzale junto a otros históricos, en octubre de 2010. De hecho, al lado de los otros líderes que participaron en la Mesa de la U, Ziluaga abogó por la necesidad de «abrir una nueva fase política».