Lasai, una librería contra los tópicos
Cargados de ilusión e ideas y respaldados por la gran cantidad de seguidores que atesoran en redes sociales, los influencers vizcainos Ariane Hoyos y Beñat Azurmendi han hecho realidad su sueño de tener su propia tienda de libros en el centro de Madrid. El nombre del establecimiento lo dice todo: Lasai.

Que abra una nueva librería, y que dicho acontecimiento acapare titulares y artículos en los principales medios de comunicación, ya constituye, en sí mismo, un hecho noticioso, más aún en una sociedad tan refractaria a todo aquello que tenga que ver con la difusión de la cultura. No obstante, se puede llegar a entender la expectación que ha generado este hecho si atendemos a la personalidad de quienes están detrás de la librería en cuestión: Ariane Hoyos y Beñat Azurmendi, dos jóvenes vizcainos que llevan cuatro años acumulando seguidores en las redes sociales, donde comparten contenidos culturales y, singularmente, recomendaciones literarias.
La librería en cuestión se llama Lasai y está ubicada en pleno centro de Madrid, en la calle Magdalena, a tan solo unos pasos de la sede de Filmoteca Española y en el entorno del Rastro y de Lavapiés. El perfil de sus impulsores ha bastado para que en las páginas de muchos medios aparezca reseñada como “la librería de los influencers” o “la librería de los tiktokers”. «A mí me hace mucha gracia cuando leo esos titulares -confiesa Ariane-. Creo que ponen el énfasis en eso porque les resulta llamativo. Quizá porque lo que se espera de dos influencers es que abran una tienda de ropa o algo así».
Son las 10 de la mañana de un gélido jueves de febrero y Ariane y Beñat nos reciben en el interior de Lasai, un establecimiento que, sin haber cumplido aún dos meses de vida, se ha erigido en una referencia para vecinos y visitantes de este bullicioso rincón del Madrid más castizo. Nos han citado a primera hora porque, según nos comentan, se trata de un momento tranquilo, aunque nadie lo diría atendiendo al trajín de clientes que entran y salen de la librería apenas ha abierto esta sus puertas. Lo primero que llama la atención es la distribución del espacio, que resulta bastante diáfano y acogedor a pesar de las reducidas dimensiones del local. Pero lo más importante es la exquisita selección de novedades editoriales que acogen sus expositores y estanterías, lo que define la singularidad de Lasai como espacio cultural a la vez que constituye toda un declaración de intenciones: «Trabajamos, sobre todo, con pequeñas editoriales. Best sellers no vendemos, tampoco literatura romántica de esa que ahora parece estar tan en boga, ni libros de autoayuda. Muchos nos dijeron que era una opción suicida plantearnos esta línea de negocio, pero lo cierto es que, en estos meses que llevamos abiertos, nadie ha venido aquí a pedirnos el Premio Planeta. El cien por cien de personas que nos han dicho que esto no iba a funcionar es gente que no lee», comenta Ariane. Junto al mostrador de entrada destaca un pequeño espacio que tanto ella como Beñat van renovando periódicamente y donde lucen sus recomendaciones como libreros: «Aquí hay varios libros que nos gustan, entre ellos varios clásicos como “Nosotros”, “Solaris” o las poesías de Sylvia Plath, y también libros más actuales como “Como bestias”, de Violaine Bérot, que es un thriller rural muy potente. Como ves, se trata de una selección ecléctica que define nuestra apuesta y también las preferencias de nuestros clientes», nos dice Beñat.
LOS CLIENTES
A la hora de hablar de “sus clientes”, tanto Beñat como Ariane confiesan que el perfil de estos no vino determinado por ningún estudio de mercado, sino que, simplemente, se ajusta a lo que son ellos: «Nuestros clientes son mayoritariamente mujeres, jóvenes y con un criterio muy definido acerca del tipo de literatura que les gusta. De hecho, muchas veces vienen a encargarte libros muy concretos y te ponen sobre la pista de determinados autores», comenta Ariane. Una opinión compartida por Beñat: «Nuestro público son cien por cien nosotros. Gente de nuestra edad y perfil y, visto lo visto, no se puede decir que la gente joven no lea porque esto está todo el día lleno».
Y es que el éxito de esta aventura empresarial sirve para desmontar muchos tópicos, el primero de todos justamente ese, el de que la gente joven no lee: «El problema radica en pensar que los jóvenes somos una clase social o un grupo homogéneo. Pero hay mundos», nos dice Ariane. «Claro que hay mundos -corrobora Beñat-, hasta el punto de que tampoco cabe hablar de tendencias o de qué es lo que leen los jóvenes. Yo, en todo caso, os puedo hablar de lo que leen quienes nos visitan: literatura de autores jóvenes, libros escritos por mujeres, novelas de temática LGTBi... Sobre todo leen las cosas que nosotros recomendamos y que a nosotros nos gustan». Esa identificación entre ellos mismos y sus clientes potenciales está muy vinculada a su faceta como influencers y creadores de contenido. Para Beñat y Ariane no parece existir una gran diferencia entre el modo en que interactuamos en las redes sociales y cómo lo hacemos en el mundo real: «En realidad -dice Beñat-, no cambia mucho la actitud de la gente en función de si la comunicación es virtual o presencial. Lo único que se siente extraño cuando vienen a la librería personas que te siguen a través de las redes es que ellos te conocen y tienen información sobre ti, y que tú no tienes de ellos. Pero tampoco hemos notado dinámicas muy distintas. En general, se trata de gente muy maja y educada. No hemos tenido malas experiencias».
Este hecho vendría a desmontar otro lugar común, aquel que fija las redes sociales como un lodazal donde únicamente tienen cabida el odio y la frivolidad, algo que ambos libreros, desde su experiencia como creadores de contenido, desmienten con rotundidad: «Nosotros siempre hemos buscado generar una conciencia crítica con lo que hacemos. Pero es verdad que las redes generan una especie de cámara de eco porque al ser una cosa tan pública, donde todo el mundo ve lo que se publica, cuando alguien dice algo ofensivo o fuera de lugar y otro le responde, parece que haya ahí como una especie de odio generalizado. Pero la tónica general no es esa; cada uno hace su movida y la gente que te sigue es porque le interesa lo que haces», comenta Ariane. Por su parte, Beñat, añade: «Creo que el concepto “creador de contenidos” sigue generando suspicacias, pero, en el fondo, no es algo que me moleste, está bien que las genere porque no todos los creadores de contenidos son iguales». «Entre los creadores de contenido -profundiza Ariane-, hay gente que se dirige a un perfil generalista y otros, que buscan un perfil más específico. Es como cualquier otro medio de comunicación, lo que cambia es el soporte, pero contenidos hay de todo tipo, desde los que solo buscan entretener, a los que pretenden compartir conocimiento o intercambiar ideas. Cada uno cumple una función».


REDES SOCIALES
Lo que sí tienen claro ambos es que sin ese apoyo y esa aceptación que tuvieron sus publicaciones en redes, no se habrían animado a abrir la librería: «Nosotros teníamos el respaldo de las redes y lo cierto es que sin ese respaldo igual no nos hubiéramos aventurado a abrir esto», concluye Beñat. En este sentido, la librería Lasai casi cabe asumirse como el último jalón de un camino que comenzó hace cinco años, cuando Ariane Hoyos se instaló en Madrid para estudiar un máster: «Un día me dio por subir un vídeo a Tik Tok diciendo que quería ser influencer y la verdad es que tuvo bastante impacto. A partir de ahí comencé a subir otros vídeos hablando de leyendas populares y otras cosas que me interesaban y también de viajes que hacía. Poco a poco fui teniendo cada vez más seguidores y hará cosa de dos años cuando me dio por empezar a hablar de libros. Convencí a Beñat para grabarle haciendo recomendaciones porque él es mucho más lector que yo».
El siguiente paso fue la creación de un club de lectura a través de Instagram que tuvo su materialización presencial: «Recomendábamos una lectura y subíamos contenido relacionado con ese libro. Luego, al cabo de un mes, hacíamos un sorteo e invitábamos a doce personas a participar en un debate presencial sobre el libro en cuestión. Ahora la idea es mantener esa periodicidad mensual y llevar a cabo esa actividad aquí en la librería. De hecho, ya hemos organizado un par de sesiones».
Ese recorrido fue el que ha culminado (de momento) con la apertura de la librería Lasai, una idea que se materializó casi de un día para otro, como quien dice: «La idea de montar la librería realmente surgió como unos seis meses antes de abrirla. La decisión la tomamos en la Feria del Libro. Siempre lo habíamos hablado como de broma cuando organizábamos el club de lectura, pero nos lo planteábamos como algo más a largo plazo», dice Ariane. «El tema fue que estábamos un día en Madrid sin mucho que hacer y nos dio por empezar a ver locales -recuerda, por su parte, Beñat-. Vimos este y ya fue como un flechazo porque nuestra idea era tener una librería cerca de la zona del Rastro». «Eso fue en agosto -continúa Ariane- y dijimos que, de abrir, tendríamos que abrir en diciembre, para pillar la campaña de Navidad. Cuando te metes en algo así, más vale que no le des muchas vueltas porque si lo piensas.... Total, que llamamos a unas chicas del pueblo de mi novio que hacen interiorismo para que nos ayudasen a diseñar el interior del local, nos pusimos con la obra y a los tres meses ya teníamos la librería en marcha. Si te soy sincera, tampoco sé muy bien cómo hemos llegado hasta aquí».
El hecho es que abrir una librería en una ciudad como Madrid, sometida a un imparable proceso de gentrificación que últimamente ha forzado la clausura de otros negocios similares, no deja de tener un punto audaz. Sin embargo, tanto Ariane como Beñat se muestran firmes en la defensa de un proyecto que no es sino la materialización de un sueño. De ahí que hagan oídos sordos a todos aquellos agoreros que les pronostican una vida breve atendiendo a que aquí nadie lee o a su falta de experiencia como libreros: «La verdad es que tampoco nos ha asesorado nadie, hemos ido aprendiendo el negocio sobre la marcha. Es cierto que a lo largo de nuestra vida hemos ido a muchas librerías y eso al final te da una pauta de cómo quieres que sea la tuya», comenta Beñat dando muestras de unas convicciones muy sólidas y de un carácter rebelde que exhibe sin crispación, honrando el nombre de la librería que él y su amiga Ariane han abierto guiados por su pasión por la literatura y por una ilusión sin límites: Lasai.




