Que el merchandising te acompañe

Allá por 2019, cuando se estrenó “The Mandalorian”, nadie podía anticipar el éxito que tendría esta nueva rama del infinito universo de “Star Wars”. Ambientada tras la caída del Imperio y antes de la aparición de la Primera Orden, la serie sigue los pasos de Mando (Pedro Pascal), un cazarrecompensas perteneciente a la legendaria tribu de los mandalorianos, un pistolero solitario que trabaja en los confines de la galaxia, donde la Nueva República apenas ejerce su autoridad.
La serie posee numerosas virtudes que la hacen altamente recomendable. Una estética cuidada que recupera el espíritu del western espacial, una narrativa contenida pero efectiva y personajes que conectan rápidamente con el público. Pero, más allá de sus logros artísticos, hay un elemento -o, más bien, un personaje- que vuelve a demostrar que esta saga no solo sabe expandirse narrativamente, sino también económicamente, hasta límites que harían sonrojar al propio Darth Vader.
Hablamos de la pequeña criatura verde llamada Grogu -no es un Yoda en miniatura, ni su hijo-. Su diseño adorable, sus gestos cuidadosamente entrañables y su misterioso origen lo transformaron en un icono instantáneo de la cultura pop. Las redes sociales se inundaron de memes, gifs y comentarios, convirtiéndolo en uno de los personajes más virales de los últimos años.
Pero el impacto de Grogu no se quedó ahí. En términos de merchandising, su éxito ha sido abrumador. En los meses posteriores al estreno de la serie, productos relacionados con el personaje -peluches, figuras, ropa, accesorios y todo tipo de artículos- generaron cientos de millones de dólares en ventas a nivel mundial. Según diversas estimaciones del sector, su imagen habría llegado a generar en torno a 3.000 millones de dólares en ingresos en apenas un año.
El debut de Grogu desencadenó un auténtico terremoto en la cultura pop. Apodado “Baby Yoda” por los fans (un apodo que Jon Favreau admite que ya anticiparon), su diseño -una mezcla de marioneta tradicional y CGI- evoca la nostalgia de los efectos prácticos del Yoda original en “El imperio contraataca”. La calculada discreción de Disney antes del lanzamiento dio sus frutos y lo convirtieron en una sensación viral prácticamente de la noche a la mañana. Un plan maestro o, como mínimo, un golpe de suerte perfectamente monetizado.
Y, como nadie abandona voluntariamente su gallina de los huevos de oro, el 21 de mayo llega a los cines “The Mandalorian and Grogu”, continuación de la serie en formato película. Que no les quepa ninguna duda de que los minutos en pantalla de Grogu crecerán de forma tan exponencial como su rentabilidad. Y que no se enfade la comunidad de fans de la saga, pero en “Star Wars” la Fuerza podrá equilibrar la galaxia, pero quien realmente manda es el merchandising.

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