27/12/2015

Balance
BERTA GARCIA

E l final de año coincide con el de la legislatura en el Estado español, que se ha cerrado tras cuatro duros años para la mayoría de la gente. Se podía haber presentado antes el balance, pero los datos son tan abrumadores que ni hacía falta recordarlos, porque quien más quien menos ha sufrido en su economía los embates de una pésima gestión, tanto de las cámaras como de las diferentes instituciones públicas.

Dicen que «Año nuevo, vida nueva», pero para las familias afectadas, en uno u otro ámbito de su vida, seguirá siendo más de lo mismo. El balance presentado por las asociaciones de consumidores no recoge solo estadísticas y números, sino personas reales que se han sentido de alguna manera agraviadas por la indolencia política. Asuntos claves para su vida y no solo para su cartera, como la electricidad, la vivienda, la alimentación y los ahorros, han sido los más perjudicados y también más dañinos, ya que si bien el dinero es necesario, cobra prioridad, cuando menos, no carecer de lo más básico.

Cerca de tres millones de familias del Estado sufren pobreza energética, porque el recibo de la luz ha subido de forma alarmante a favor de las compañías eléctricas, que además han logrado que se les reconozca el déficit tarifario. Mientras la crisis azotaba a las familias, el precio de la electricidad se incrementaba un 70%.

El carro de la compra de alimentos ha sido sensible a las alzas continuas en los productos básicos. La caída en la renta ha hecho modificar los hábitos de compra, reduciendo los gastos mensuales. Se recurre más a la marca blanca y a la compra al peso frente a las bandejas preparadas. Y junto a lo económico, la deficiente calidad de los alimentos, cada vez más desnaturalizados y sobrantes de aditivos y grasas trans y saturadas.

En el capitulo de vivienda, destaca el número de desahucios registrados, con una media de 70.000 anuales, según cifras de la organización de consumidores CEACCU, dato que refleja la falta de sensibilidad de los diferentes gobiernos. Junto a ello, el fraude de las claúsulas suelo y las preferentes son escándalos sin parangón ocurridos en muy poco tiempo.