XANDRA ROMERO
SALUD

La imagen corporal y el malestar de género

Las personas que sufren disforia de género o malestar de género son consideradas como población de alto riesgo para el desarrollo de trastornos de la conducta alimentaria. A pesar de ello, se siguen manteniendo los sistemas de categorización tradicionales para su tratamiento, es decir, en el binarismo genérico de hombre y mujer.

(Getty Images)

El malestar de género es la angustia o incomodidad emocional que puede experimentar una persona cuando su cuerpo, características sexuales o expectativas sociales relacionadas con su género no coinciden completamente con su identidad de género o con cómo desea vivirla. A estas personas se las considera población de alto riesgo para el desarrollo de trastornos de la conducta alimentaria. Esta condición provoca ansiedad, depresión y dificultades sociales, normalmente en etapas muy vulnerables del desarrollo de las personas que viven esta situación.

En términos generales, las personas afectadas por este malestar o disforia, entre ellas algunas personas transgénero, presentan mayores índices de insatisfacción con su cuerpo, por lo que esta población es de alto riesgo para el desarrollo de trastornos de la conducta alimentaria (TCA), ya que son dos entidades en las que la relevancia de la imagen corporal supone un nexo común.

Algunos estudios han encontrado que la prevalencia a lo largo de la vida de los diagnósticos de anorexia nerviosa es del 1,7% en adultos cisgénero, pero del 4,2% en adultos “disfóricos”. La anorexia nerviosa afecta al 1,3% de la población cisgénero, pero el índice en la población que sufre este malestar aumenta hasta el 3,2%. Por último, el trastorno por atracón (2,2%) es mayor entre los adultos de identidades de género diversas (2,9%).

Y es que esta elevada insatisfacción corporal, a menudo se asocia a una modificación significativa del patrón dietético y/o de actividad física malsana en un intento por cambiar las características corporales del género de nacimiento y, también, resaltar las características de la identidad deseada.

Sin embargo, los TCA están infradiagnosticados en personas trans, ya que los sistemas de categorización tradicionales suelen ser binarios (hombres/mujeres). Asimismo, a pesar de saberse que el tratamiento de los TCA en esta población debería ser distinto respecto a las personas cisgénero, puesto que presentan otras características, curso clínico, evolución y pronóstico, lo cierto es que no suele diferenciarse.

De modo que, acompañar debidamente a estas personas, también respecto a su relación con el cuerpo, la comida y el ejercicio, resultan de vital importancia y, por qué no, también de urgencia.