27/01/2017

La ponencia de autogobierno inicia su largo camino con limitaciones

PNV, PSE y Elkarrekin Podemos aprobaron ayer la puesta en marcha de la ponencia de autogobierno. EH Bildu reconoció que había habido esfuerzos para buscar un acuerdo y que el texto aprobado era mejor que el anterior, pero lo consideró todavía insuficiente y se abstuvo. El PP votó en contra porque cree que no es necesario renovar el Estatuto.

Iñaki IRIONDO|GASTEIZ
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La ponencia de autogobierno de la presente legislatura dio ayer un primer paso de un largo camino. Arrancó con el voto favorable de los proponentes, PNV y PSE, y de Elkarrekin Podemos, a quien admitieron una parte sustancial de su enmienda. Y EH Bildu se abstuvo porque, aunque entiende que había habido avances en las negociaciones de las últimas horas, aún no eran suficientes dado que el nuevo estatus sigue atado al actual «ordenamiento jurídico» y no a la voluntad democrática de la mayoría de la ciudadanía. Pero la coalición independentista trabajará en la ponencia.

Quien también en esto se quedó anclado en su rechazo fue el PP, aunque en este caso, al contrario que en la ponencia de Memoria y Convivencia, estará presente en las reuniones. El PP cree que «no es necesaria» o «al menos no es urgente» una reforma del Estatuto, porque todavía tiene muchas potencialidades sin explotar y hay mucho trabajo que hacer hacia adentro.

En todo caso, la creación de la ponencia está aprobada. En las próximas semanas se constituirá formalmente y se pondrá en marcha, si bien su trabajo va para años.

Aunque existe mucha tarea adelantada de la pasada legislatura, hay consenso en torno a que se debe dar a Elkarrekin Podemos la posibilidad de que pida comparecencias de expertos y documentación, como antes hicieron el resto de los grupos. A ello se prevé dedicarle unos seis meses.

Después los partidos intentarán, «buscando el máximo consenso», alcanzar «una formulación abierta, pero concreta, de bases y principios para la reforma y actualización de nuestro autogobierno». Hoy por hoy resulta imprevisible cuánto tiempo se puede tardar en esta fase.

Una vez fijadas esas bases, se entraría en la redacción de un borrador de texto articulado que tendría la forma oficial de reforma del actual Estatuto. Los partidos tendrán que decidir a quién encargan dicha redacción: si a los servicios jurídicos del Gobierno, a los del Parlamento o a una institución externa, como por ejemplo Eusko Ikaskuntza, cuya colaboración ya se previó en las conversaciones de Loiola entre PNV, PSE y la izquierda abertzale.

El borrador de texto redactado se sometería luego al debate y aprobación del Parlamento. Y si se consiguiera la mayoría absoluta necesaria se abre la primera disyuntiva. El «ordenamiento jurídico» dice que ha de ser remitido a las Cortes para su debate y aprobación. Pero PNV y EH Bildu entienden que sería bueno que primero fuera apoyado por la ciudadanía de Araba, Bizkaia y Gipuzkoa, en lo que se ha venido en llamar una «consulta habilitante».

De todas formas, como se ve, ese es un paso que todavía está muy lejano, pero que ya hace prever un choque entre el PNV –que dice que busca «un pacto desde el derecho a decidir», en el que «el pueblo tenga la palabra y la decisión»– y sus socios del PSE, que insisten en que «el resultado de nuestros debates se debe adecuar al ordenamiento jurídico vigente».

Dos puntos de partida

Al margen de los límites, en el debate de ayer quedó claro que a la hora de abordar la reforma del Estatuto hay dos puntos de partida: uno nacional y otro social-generacional.

El PNV, con sus 28 escaños, parte de la denuncia del incumplimiento del actual Estatuto por parte del Estado y de la necesidad de buscar una renovación desde el reconocimiento nacional y del derecho a decidir. Sin embargo, igual que hizo hace cuatro años, no ha buscado el acuerdo inicial con EH Bildu, que comparte esa visión aunque pretenda ir más lejos. Su primer pacto ha sido con el PSE y después juntos llamaron a las puertas de Elkarrakin Podemos.

Y PSE y EP (20 escaños) consideran necesaria la renovación del autogobierno más por relevo generacional y evolución de los derechos sociales que por una cuestión nacional.

José Antonio Pastor, del PSE, dejó claro que consideran el Estatuto «un pacto entre vascos y con el resto de España», que se ha quedado algo viejo porque ahora hay derechos sociales que hace 37 años no existían y además formamos parte de la Unión Europea.

Lander Martínez, por su parte, también expuso que Elkarrekin Podemos busca más un «pacto social», aunque considera que «un Estado democrático no puede permanecer indiferente ante la voluntad de un territorio de modificar su estatus territorial» y debe dar cauces para ello.

«Principio democrático»

La portavoz de EH Bildu, Maddalen Iriarte, arrancó defendiendo el «principio democrático» de que no haya para la búsqueda del nuevo estatus más límite que la voluntad libre y democráticamente expresada de la ciudadanía vasca. Y en su discurso recordó a PNV y Elkarrekin Podemos que eso fue lo que los tres grupos declararon el 15 de diciembre en referencia a Catalunya.

Por ello consideró insuficiente el texto ayer acordado, aunque admitió que durante las negociaciones que se dieron durante la jornada del miércoles había mejorado. Continúan advirtiendo rémoras como esa apelación a moverse siempre dentro de los límites del ordenamiento jurídico español.

En este sentido recordó que transgrediendo el «ordenamiento jurídico» Rosa Park se sentó en el autobús en asientos reservados para blancos o, más cerca, miles de jóvenes vascos se expusieron a la cárcel por no hacer el servicio militar.

Dado que el acuerdo de gobierno no ata a PNV y PSE en esta materia, Maddalen Iriarte invitó a Joseba Egibar a poner el «manos libres» para «trabajar en común y dar pasos importantes para que los hombres y mujeres de Araba, Bizkaia y Gipuzkoa puedan decidir sobre su futuro y puedan decidir mejor».

La creación de la ponencia fue aprobada por los 48 votos a favor de PNV, PSE y Elkarrekin Podemos, 9 en contra del PP, y 18 abstenciones de EH Bildu.

 

Un «Día de Euskadi» poco probable

El Parlamento aprobó ayer la toma en consideración de la proposición de ley de EH Bildu para que el 3 de diciembre sea declarado «Día de Euskadi» y fiesta oficial de la CAV «a todos los efectos». La coalición argumenta que es el Día Internacional del Euskara, patrimonio y nexo de unión de todos los vascos. Además, a nadie se le oculta que es también la festividad oficial de Nafarroa, por ser San Francisco Javier.

El trámite de ayer no fue más que una toma en consideración de la propuesta. Contó con el apoyo de Elkarrekin Podemos que también defiende el 3D como festividad. Pero la abstención de PNV (que dice que la fiesta de los vascos es el Aberri Eguna), y el voto en contra del PSE (mantener el 7 de octubre del Gobierno de Agirre) y del PP (que quiere volver al 25 de octubre del actual Estatuto) hacen prever que la propuesta no será finalmente aprobada.I.I.

Declaraciones

«Todavía tenemos capacidad de autogobierno no explorada»

Borja SÉMPER

PP

«El resultado se debe adecuar al ordenamiento jurídico vigente»

José Antonio PASTOR

PSE

«La ciudadanía, el pueblo, tendrá al final la palabra y la decisión»

Joseba EGIBAR

PNV

«Autogobierno es también poner sobre la mesa el blindaje de los derechos sociales»

Lande MARTÍNEZ

Elkarrekin Podemos

«Nace coja, antepone la legalidad a la voluntad de la ciudadanía»

Maddalen IRIARTE

EH Bildu

AÑOS

La ponencia aprobada ayer tiene todavía varios años de trabajo por delante para asentar las bases de un nuevo estatus, redactar un borrador, acordarlo, aprobarlo y después ver cómo llevarlo a Madrid.