16/08/2019

Reportage
 
DELIVEROO ACUMULA IMPORTANTES REVESES EN EL CONTINENTE

Protestas de repartidores descontentos en el Estado francés, condenas en los tribunales españoles, retirada de Alemania: son tiempos difíciles para esta empresa de entrega de comida en un sector ultracompetitivo en el que se dan prácticas sociales muy cuestionadas.

AFP
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La plataforma británica ha conocido un éxito fulgurante desde su lanzamiento en el año 2013, aprovechándose del apetito de jóvenes urbanitas que, móvil en mano, piden, para su entrega a domicilio o en la oficina, hamburguesas, pizzas o sushi. Al igual que ha hecho Uber con los taxis –y también dispone de su propio servicio de reparto de comida, Uber Eats–, Deliveroo ha contribuido a revolucionar el sector de la restauración. Pero están apareciendo algunos defectos; entre ellos, los frágiles resultados financieros y las condiciones de trabajo precarias de sus repartidores.

Estos ciclistas, en su mayoría hombres jóvenes, son fáciles de reconocer por las imponentes mochilas verdes que cargan a sus espaldas mientras cruzan las calles de las grandes ciudades. Tienen un estatus de trabajador independiente, autónomo –lo que está siendo cuestionado en muchos estados–, que les priva, por ejemplo, de contar con un salario mínimo o vacaciones pagadas, a lo que tendrían derecho si fueran asalariados, trabajadores por cuenta ajena. Además, también corre a su cuenta procurarse la bicicleta y el smartphone.

El conflicto social está siendo particularmente agitado en el Estado francés, donde la compañía afronta un aire de revuelta por parte de sus repartidores, que denuncian la nueva escala tarifaria que les ha sido impuesta, que consideran menos interesante, así como los ritmos de trabajo agotadores.

Algunos de ellos llaman, incluso, a realizar un boicot a la plataforma, que por su parte asegura que los repartidores ganan de promedio mucho más que el salario mínimo (SMIC, por sus siglas en francés).

La situación es más crítica si cabe para Deliveroo teniendo en cuenta que el francés es su segundo mercado en importancia tras Gran Bretaña. En el Hexágono, la plataforma trabaja con 10.000 restaurantes asociados en 200 ciudades y se apoya en alrededor de 11.000 repartidores.

Esta protesta se ha avivado en las calles francesas apenas unos días después de que se conociera una contundente condena por parte de los tribunales españoles en la que se ha estimado que Deliveroo ha hecho pasar como falsos autónomos a cientos de repartidores que deberían haber sido registrados como personal asalariado. De esa forma, la compañía británica, que recurrirá ese fallo, ha evitado pagar 1,2 millones de euros en cotizaciones sociales a sus repartidores. Y otros procesos de este tipo están previstos en el Estado español.

Así también resulta cuestionado el modelo low cost del sector, en un momento en el que la competencia se está desatando en Europa. Un contexto en el que Deliveroo se ha visto obligado a abandonar Alemania, donde su rendimiento no ha estado a la altura de las expectativas creadas, para centrarse en otros mercados de fuerte crecimiento en Europa y en la región Asia-Pacífico.

¿Amazon al rescate del unicornio?

Deliveroo se topó con el líder del mercado Lieferando, de la neerlandesa Takeaway. Esta última está en proceso de fusionarse con otra plataforma británica, Just Eat, para crear un peso pesado europeo.

«El momento de estrechar relaciones ha llegado a un sector superpoblado», previene Maxine Vogt, analista de Euromonitor International. «Hay más de una veintena de compañías en el reparto de comida, sin contar los supermercados online», subraya.

Deliveroo aún no obtiene beneficios, pero los inversores continúan confiando en la compañía, cuyo desarrollo a alta velocidad le permite figurar en el restringido círculo de los unicornios, esas compañías tecnológicas no cotizadas que valen más de mil millones de dólares. Incluso, interesa a Amazon, que invirtió en su capital durante una recogida de fondos en mayo, lo que generó especulaciones sobre las ambiciones del gigante estadounidense en este sector.

Cursos en la CAV para inspectores

Inspectoras e inspectores de Trabajo de la CAV están formándose sobre los aspectos jurídicos relacionados con la actividad que desarrollan las nuevas plataformas digitales de reparto, como Glovo o Deliveroo, y trabajan ya, junto al Instituto Valenciano de Seguridad en el Trabajo, en un estudio sobre los riesgos laborales en este sector.

El personal de la Inspección de Trabajo ha recibido cursos que se han centrado en «la cuestión jurídica que subyace» en la actividad que desarrollan estas empresas, es decir, en si entre éstas y sus empleados existe una relación laboral de «ajenidad» –cuando la relación es de dependencia, como la que existe entre una empresa y el personal de su plantilla– o si es como la que caracteriza a una compañía que recurre a trabajadores autónomos externos para ciertas tareas.

Por su parte, Osalan considera que esta actividad laboral «conlleva una nueva tipología de riesgos que se deben tener en consideración», por lo que también analiza el nuevo escenario.GARA