03/12/2019

Reportage
 
LA HUELLA DE «NAVARRE» PERVIVE SIETE SIGLOS DESPUÉS EN NORMANDÍA

Edificios oficiales, centros artísticos, recreativos y deportivos, plazas, hospitales, hoteles, panaderías, salas de fiestas y otros lugares de Normandía reflejan en sus nombres la huella que “Navarre” dejó hace siete siglos en este territorio, tras la boda de la reina Blanca con el rey francés Felipe VI.

Iñaki VIGOR
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Pese a que Evreux está a más de 900 kilómetros de Iruñea, esta ciudad normanda conserva numerosas referencias a “Navarre” en centros públicos y privados. La explicación hay que buscarla en el siglo XIV, cuando la infanta Blanca, hija de los reyes Juana II de Navarra y Felipe III de Evreux, contrajo matrimonio con Felipe VI de Francia.

En la época medieval, los intereses dinásticos marcaban en muchos casos los matrimonios de la realeza. Cuando Blanca de Evreux alcanzó la mayoría de edad, Felipe VI decidió buscar una esposa para su hijo Juan, duque de Normandía y heredero de la corona francesa. La mujer elegida fue Blanca, pero cuentan las crónicas que se quedó tan impresionado por su belleza y personalidad, que decidió tomarla él mismo por esposa. El rey de Francia tenía entonces 56 años de edad y llevaba un año viudo.

La boda se celebró en enero de 1350, Blanca se convirtió en reina consorte de Francia, se instaló en la corte parisina y quedó viuda siete meses después de su enlace matrimonial. El trono francés pasó a manos de Juan II, y Blanca se retiró a los dominios normandos que su esposo le había donado como dote de viudedad. De esta forma, el escudo del reino navarro pasó a formar parte del escudo de armas de la Casa de Evreux.

De Iruñea a París

Blanca era hija de la reina Juana II de Navarra y del rey Felipe III de Evreux. Su residencia habitual estaba en tierras francesas, pero ambos acudieron a Iruñea para celebrar el acto de coronación el 5 de marzo de 1329. Según buena parte de los historiadores, dos años más tarde nació Blanca en la capital navarra, donde pasó los primeros meses de su vida antes de trasladarse con sus padres a las residencias reales de París y Evreux. Fue en esta última localidad donde se crió, concretamente en el Castillo de Navarra, y todavía hoy esta comarca se sigue conociendo en Normandía como distrito de Navarra.

Esta presencia de la reina Blanca explica la abundante huella que el nombre de “Navarre” ha dejado en tierras normandas, y más concretamente en Evreux. Juan Mari Feliu, buen conocedor de Normandía, ha aportado las fotografías que documentan las numerosas referencias a “Navarre” en esta región.

También en internet pueden encontrarse diversas alusiones a “Navarre” en tierras normandas. Han transcurrido casi siete siglos desde que Blanca de Evreux llevó el nombre del reino pirenaico a casi mil kilómetros de Iruñea, pero la huella que dejó ha pervivido desde la época medieval hasta la actualidad.