Aritz INTXUSTA ARBIZU

Sakana aparca diferencias para lograr un gran pacto frente a la crisis

La comarca de Sakana ha logrado que todas las fuerzas políticas, los sindicatos, los agentes sociales y los empresarios hayan consensuado un documento de salida a la crisis. Este acuerdo, que incluye 160 medidas concretas para la reactivación económica, llega tras años de trabajo para lograr un foro común donde dejar a un lado las diferencias y sumar esfuerzos para darle la vuelta a la situación desde abajo.

El Observatorio Socieconómico de Sakana aprobó definitivamente, el sábado pasado, el Plan Estratégico que aspira a encauzar la recuperación económica de la comarca. El documento ha conseguido el respaldo de todas las fuerzas políticas, desde Bildu a UPN y PP, y han participado directamente en su elaboración sindicatos y patronal. Este plan es solo un paso más en la búsqueda de una salida para Sakana pero también la consagración de un espacio donde los agentes económicos y políticos apartan sus diferencias con el objetivo de reimpulsar económicamente la comarca.

«Seguramente, hasta ahora se había trabajado en espacios estancos; ahora hemos superado esa fase», explica Cristina Irisarri, portavoz de la Asociación de Empresarios de Sakana (AES). «Los empresarios tienen claro que ese halo de conflictividad debe acabar. Ha sido difícil y seguimos teniendo divergencias, pero era necesario buscar espacios comunes», continúa.

El largo camino al que se refiere Irisarri y que les ha llevado hasta un plan consensuado por todos ha sido largo y comenzó en el año 2008, cuando se inició el cierre en cadena de ocho grandes empresas (Gamesa, Isphording, Dinescon, Arfe, Recinsa, GN Electrodomésticos, Hesan e Inasa), lo que hizo de Sakana una de las zonas de Euskal Herria donde con mayor fiereza ha golpeado la crisis. En ese momento, se activó un primer grupo promotor para iniciar un diagnóstico sobre qué ocurría y la búsqueda de una posible solución, que se articuló en torno al grupo Abian.

Joseba Garmendia, uno de estos impulsores, asegura que una de las claves de ese proceso fue el cambio de mentalidad: «Entendimos que debíamos dejar de centrarnos en pedir ayuda al Gobierno de Navarra y empezar a tomar parte activa a la hora de aportar soluciones».

La Mesa de Crisis

Tres años después de ese primer diagnóstico y de las primeras reflexiones, llegaron a la constitución de un órgano que llamaron Mesa de Crisis. «Ahí ya se logró sentar en una mesa a todos, tanto sindicatos como patronal, todos los partidos políticos, los empresarios, etcétera. La Mesa de Crisis realizó un primer diagnóstico formal sobre la situación, unas acciones concretas y unos mínimos metodológicos», relata Iker Manterola, de la Asociación para el Desarrollo de Sakana. El único que no firmó los acuerdos de esa mesa, pese ha haber tomado parte en ella, fue el Partido Popular. Su aprobación ha sido la última en llegar y, precisamente, ha sido el proceso de elaboración del plan el que ha acabado con las últimas resistencias que existían.

«Cuando llegó la Mesa, creímos que el acuerdo era imposible», destaca Garmendia. «Sin embargo, esa negatividad se superó y logramos el primer gran acuerdo entre diferentes. Hoy, dos años después, se ha logrado la práctica unanimidad en torno al plan estratégico. Y esto era impensable hace solo dos años».

Los acuerdos de la Mesa de Crisis que quedaron en manos de los ayuntamientos fueron la creación de un ente de desarrollo comarcal, desarrollar plataformas para impulsar la participación social y un plan de emprendizaje (que cristalizó con la creación de Sakantzen Sarea) y la elaboración del Plan Estratégico. Aun con todo, había otros puntos que requerían de la complicidad del Gobierno navarro y que siguen paralizados. La Mesa solicitaba al Ejecutivo que calificara la zona como «de urgente reindustrialización», fondos para que el valle pudiera asumir las tareas de reimpulso económico que el Gobierno no desarrollaba y, también, organizar un marco de colaboración estable entre Sakana y Diputación. «La idea era romper con una trayectoria de cuasi conflicto permanente y ojalá que ahora el Plan Estratégico sirva para ello», comentó Garmendia.

Según afirma este economista, hoy miembro de Sakantzen Sarea, la competencia del reimpulso económico del valle no compete a los ayuntamientos, sino que depende directamente del Gobierno de Nafarroa. No obstante, «hay muchísimas cosas que se pueden trabajar mejor de abajo arriba, aunque no nos corresponda la iniciativa, porque el conocimiento que tienen los entes locales de los recursos y fortalezas del valle siempre van a ser mucho mayores de los que pueda poseer el Gobierno».

Observatorio Socioeconómico

Dos años después de lograr ese primer acuerdo entre prácticamente todos los agentes políticos, sociales y económicos de la zona, la Mesa de Crisis acabó convirtiéndose en el Observatorio Socioenómico de Sakana, que ha sido el que finalmente se ha encargado de la elaboración técnica del Plan Estratégico. La Mesa da cabida a ayuntamientos, partidos, Mancomunidad, Agencia de Desarrollo, Cederna Garalur, empresarios... Y, según explica Manterola, está llamado a ser el «órgano máximo de reflexión comarcal».

El Observatorio dibujó cuatro grandes sectores para estudiar las potencialidades de Sakana: Industria-Servicios, Energía, Turismo y Alimentación. Para cada área se organizó un grupo de trabajo compuesto por técnicos y personas con experiencia (por ejemplo, Industria-Servicios fue analizado por 25 personas y el de Alimentación, por 13). Los cuatro grupos han trabajado desde mayo pasado en el proyecto hasta alcanzar unas conclusiones que se concretan en más de 160 acciones de mejora.

Algunas de las ideas que han surgido tras determinar las debilidades y fortalezas, las líneas de actuación, los criterios de sostenibilidad, de definir cómo ha de ser el desarrollo de Sakana... son sumamente concretas para cada área: crear un vivero de empresas, hacer un inventario de las infraestructuras que existen a nivel comarcal, estudiar e inventariar los recursos de las empresas del valle en busca de sinergias, etc. En todo ello se recibió asesoramiento de Sak-in Kontsulting.

«Somos conscientes de que muchos planes estratégicos se hacen por cumplir el expediente. Que una vez terminados, coge el Gobierno de Nafarroa y los mete en un cajón para siempre. Sin embargo, este tiene la ventaja de haber sido elaborado desde abajo. Más allá de las acciones concretas, está la implicación de todos los agentes a la hora de identificarlas. No solo se ha conseguido fijar cuáles son, sino que también hemos generado las sinergias entre los actores que son capaces de hacerlas pasar del papel a la realidad», sostiene Garmendia.

Esta idea coincide con la expresada desde la agencia de desarrollo comarcal del Gobierno de Nafarroa, Cederna-Garalur, que también se sumó al proyecto desde el inicio como un actor social más del territorio. La técnica de la agencia para Sakana, Susana Mendinueta, expone que el plan «no es un fin como tal, sino una herramienta de trabajo que ha servido para generar dinámicas. En torno a este plan se han articulado reuniones periódicas y se han generado complicidades que pueden ser muy positivas a futuro». Mendinueta considera que lo importante es, precisamente, que esta implicación de todos les permite «ser parte activa en la regeneración económica».

Por su parte, Irisarri destaca que «en los grupos de trabajo de las distintas áreas ha habido una participación directa y personal de empresarios. Nosotros apoyamos esto porque hemos participado». La trabajadora de la AES añade que «de lo que se ha hablado durante todo el proceso es de que Sakana tiene una imagen que cambiar y que hay que hacer a la zona atractiva para las empresas, que estas se sientan atraídas y apoyadas».

Nadie oculta que en el valle sigue habiendo temas complejos. «Hay conflictos que son naturales y que no pueden desaparecer. Los sindicatos y los empresarios siempre van a tener diferencias y, por supuesto, también los partidos políticos entre sí», asume Garmendia.

Pero la idea de articular espacios que queden al margen de la confrontación y que sirvan para afrontar la pérdida de empleo ha pesado más que las diferencias. Ahora, todos entienden el plan como un punto y seguido, y la dinámica continúa en los plenos de los ayuntamientos, donde se está refrendando un documento que define cómo ha de ser el futuro de Sakana y que ya nadie pone en cuestión.