
Desde el momento en que se realizó el sorteo del Mundial, el grupo D fue bautizado como «el de la muerte», con tres excampeones como Italia, Uruguay e Inglaterra. En todos los pronósticos, Costa Rica aparecía como el tierno cordero que sería devorado por los lobos sin remisión.
Todos fallaron. O fallamos. En la primera jornada, los ticos superaron a Uruguay y dieron la primera sorpresa. Ya caerán ante Italia, esa era la consigna general. Nuevo error.
Costa Rica iguala, por ahora, su gesta de 1990, y se cuela en octavos tras superar a Italia, que había recibido numerosos elogios por su partido inaugural ante Inglaterra. Los centroamericanos logran además el billete exhibiendo buen juego en ambos choques, nada de colgarse del larguero a la espera de una jugada aislada.
A falta de una jornada, Inglaterra ya puede ir haciendo las maletas. La otra plaza se la jugarán cara a cara Italia y Uruguay, igualados a tres puntos. El empate, por el average, favorece a los europeos. Conocida su leyenda, no descarten ese agónico desenlace.
El gol de Costa Rica ha sido anotado justo de cabeza antes del descanso por su capitán Bryan Ruiz, tras un excelente centro de Junior Díaz. Con 35 grados en Recife, los dirigidos por el colombiano Jorge Luis Pinto han fundido los plomos de la tetracampeona. Prandelli ha dado entrada a Insigne y Cassano para acompañar a Ballotelli, pero ha sido un ejercicio de impotencia ante una cenicienta que se ha rebelado contra su destino.

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