
El ministro de Interior, Thomas de Maizière, ha declarado en la televisión pública ‘ARD’ que EEUU debe dar su versión de los hechos tras el arresto de un trabajador de 31 años de los servicios secretos alemanes, acusado de pasar información a Washington sobre la comisión parlamentaria que investiga el espionaje estadounidense en suelo alemán.
La canciller Angela Merkel, en declaraciones durante su viaje oficial a China recogidas por medios germanos, ha apuntado que si se demuestra que el agente alemán cooperaba con los servicios secretos de EEUU «se trataría de un proceso muy serio». A su juicio, este caso contravendría la «cooperación entre socios» que se presupone entre dos países amigos.
En este mismo sentido el presidente alemán, el independiente Joachim Gauck, ha advertido el fin de semana que si se confirman estas acusaciones, EEUU podría poner en juego la amistad bilateral.
La viceportavoz del Ejecutivo, Christiane Wirtz, ha puntualizado que cualquier reacción por parte de Berlín sólo se producirá una vez que la Fiscalía federal concluya su investigación, algo que se podría prolongar durante semanas. Wirtz ha argumentado que toda «consecuencia política o a nivel de servicios secretos» tiene que tener una «base jurídica».
Los portavoces de los Ministerios de Justicia e Interior, presentes también en esta comparecencia, han reconocido que sus demandas de información a EEUU con respecto a sus programas de espionaje en Alemania –enviadas a raíz de las revelaciones del ex técnico de la inteligencia estadounidense Edward Snowden– no han sido atendidas.
El supuesto agente doble fue detenido el pasado miércoles por orden de la Fiscalía federal y el viernes se hizo pública la investigación. Según distintos medios, que no han sido ni confirmados ni desmentidos por el Gobierno alemán, el acusado pasó 218 documentos internos alemanes, incluidas tres actas relacionadas con las pesquisas de la comisión investigadora del Bundestag. A cambio de esos servicios habría percibido 25.000 euros del espionaje estadounidense, que le fueron transferidos en un encuentro en Austria.
La comisión parlamentaria que investiga el espionaje de EEUU en territorio alemán echó a andar a raíz de las revelaciones de Snowden, que expuso el programa de espionaje de Washington a escala mundial. La canciller Angela Merkel fue una de los líderes espiados y uno de sus teléfonos móviles pinchado durante años.

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