“LA JORNADA”
SAO PAULO

Poca gente y mucha nostalgia golpista en las marchas anti-PT en Brasil

En rechazo a la corrupción, la devaluación del real, al incremento de los precios y la caída del empleo, 866.000 personas salieron a las calles de un centenar de ciudades de Brasil (202 millones de habitantes) respondiendo a las convocatorias de la derecha y la extrema derecha.

La del domingo (madrugada del lunes en Euskal Herria) es la tercera convocatoria de manifestaciones contra la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, y el Partido de los Trabajadores (PT) desde que la gobernante comenzó su segundo periodo presidencial, en enero, y aunque esta vez hubo más participantes que en la movilización nacional del 12 de abril pasado, con 600.000 personas, la concurrencia fue menor que en la primera ola de protestas del 15 de marzo, cuando al menos un millón de brasileños mostraron su rechazo a la Administración.

Las marchas de este domingo, en las que la policía calculó un total de 866.000 manifestantes en todo el país, fueron inferiores a las grandes movilizaciones realizadas el verano de 2014 para denunciar los excesivos gastos del Gobierno en la organización del Mundial de Fútbol. Todo ello en un país con 202 millones de habitantes.

El detonante de las actuales expresiones de rechazo al Gobierno del PT –en el poder desde 2003, cuando llegó Luiz Inacio Lula da Silva al palacio de Planalto– fue la revelación de un caso de corrupción en la estatal Petrobras, el «petrolao», en el que están involucrados políticos petistas y de partidos aliados, así como ejecutivos de empresas constructoras.

A escala nacional, las convocatorias a estas manifestaciones han sido lanzadas por organizaciones de distinto signo político, tanto liberales como derechistas y ultraderechistas que proponen el retorno a un régimen militar dictatorial como el más reciente de 1965 a 1985.

Convocantes como el Movimiento Brasil Libre, Ven a la Calle, Indignados On Line y el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB, antecesor del PT en el poder federal) se ubican en el centroderecha del espectro político brasileño, mientras la Unión Nacionalista Democrática y Patria Amada Brasil se sitúan a la extrema derecha.

Las movilizaciones tuvieron el explícito apoyo de Aecio Neves, excandidato presidencial del PSDB en 2014, derrotado por Rousseff en la segunda vuelta.

A partir del mediodía, desde Belem, en el nororiental estado de Recife, hasta Belo Horizonte, en el centro, y desde Brasilia, hasta Sao Paulo y Río de Janeiro, en la costa atlántica, hubo marchas y concentraciones «Desafuero, ya» fue el lema inscrito en una enorme bandera brasileña que encabezó una marcha de 350.000 manifestantes en la céntrica y emblemática Avenida Paulista de Sao Paulo, la mayor ciudad del país.

Campaña contra Lula

La novedad fueron las expresiones de apoyo a Sergio Moro, juez encargado de estudiar y dictaminar sobre el caso «petrolao», que según los fiscales tiene conexiones con otro conocido como «mensalao», mediante el cual fueron suministrados sobornos mensuales a legisladores para comprar su decisión en votaciones del Congreso, a mediados de la década pasada. El juez ha enviado a la cárcel a varios de los involucrados, incluido José Dirceu, jefe de Gabinete de Lula de 2003 a 2005.

Otra de las novedades fue la denuncia de Lula, a quien representaron con un monigote gigante, vestido con un traje de reo. Hasta ahora, el exmandatario había estado al margen de acusaciones y críticas en las movilizaciones.