«No corras con el coche, puedes acabar como yo»
Tres personas que han sufrido accidentes de tráfico y que ahora tienen secuelas graves acudieron ayer al peaje de la autopista en Imarkoain para concienciar a conductores de que tengan más cuidado en la carretera. Más de la cuarta parte de quienes sufren daño cerebral son víctimas de accidentes de coche.

Parecía un control rutinario de la Policía Foral a la salida del peaje. Los agentes hacían orillarse al vehículo, pero cuando se bajaba la luna de la ventanilla, al otro lado no había un policía, sino alguien en silla de ruedas, que se ayudaba de una trabajadora de la asociación Adacen (Asociación del Daño Cerebral Adquirido de Navarra) para advertir de los peligros de la carretera. Tras la sorpresa inicial, los conductores escuchaban de primera mano cómo un accidente puede echar por tierra toda una vida. Fueron solo un par de minutos cada vez, pero probablemente ningún conductor olvide jamás qué le contaron.
Luis González, de 35 años, se desplaza en una silla motorizada. Tiene dificultades para comunicarse y hay que estar acostumbrado a estar con él para entenderle. Por eso suele coger de la mano cuando habla con otra persona, así enfoca mejor la atención y la mirada. Una trabajadora de Adacen le ayudaba ayer a hacerse entender. «Dice que no corras. Que tengas cuidado. Que tengas mucha vista», explica la trabajadora al conductor. González, mientras, se lleva el dedo al ojo para enfatizar su mensaje de que hay que poner atención. «Dice que si no lo haces, te puedes quedar como él», continúa la ayudante.
Con esfuerzo pero enorme tesón, González narra al conductor cómo una noche de inverno de 2010 volvía de ver a su novia con el coche y pisó una placa de hielo. Se salió de la carretera y acabó sufriendo un golpe tan fuerte en la cabeza que ya nunca más pudo sostenerse de pie. «¿Por qué le dices que no corra, Luis? ¿Ibas tú deprisa ese día?», le pregunta la trabajadora de Adacen. Y González asiente con firmeza.
Mientras, otro conductor escucha el testimonio de Burgo Chávarri. Ella habla muy bajito y el hilillo de voz es casi inaudible por el ruido del motor. «Cinco vueltas», es la expresión que mejor se le entiende. Al igual que González desde el accidente ha tenido que aprenderlo de nuevo todo como un niño y solo recuperó el habla gracias al trabajo de un logopeda. A través de varias preguntas de la trabajadora, consigue que su historia aflore ante el conductor. Todo fue hace 23 años, cuando ella tenía 27. «Cuenta que dieron cinco vueltas», empieza la trabajadora. Chávarri hace un gesto señalándose el cuerpo. «Dice que se le quedó la mitad del cuerpo paralizado», prosigue. «¿Ibas sola, Burgo? No, ¿verdad?», le pregunta. Y ella asiente. En realidad, conducía un amigo suyo, pero no sobrevivió.
«No recuerdo mi accidente»
Entre el paso de un coche y el de otro, repartiendo trípticos se maneja con una enorme sonrisa Teodoro Abajo, de 51 años. También sufre cerebral, pero es mucho más autónomo. Abajo vive en Deikaztelu, donde trabajaba como camionero. «La carga se me movió y me tiró a la cuneta», afirma. «Yo no me acuerdo de nada del accidente, es lo que me han contado», confiesa. Pero tras esta fachada alegre, la historia que cuenta golpea como un mazo.
A diferencia de sus dos compañeros en silla de ruedas, Abajo sí había formado una familia. Tiene dos hijos de 12 y 9 años. El menor nació el mismo año en el que él tuvo el accidente. Fue padre por segunda vez en mayo y el accidente ocurrió en septiembre. Ahora todo ha cambiado. «Tengo que apuntarme todo lo que hice ayer, porque si no, no me acuerdo de nada», relata sin dejar de sonreír.
Maite Purroy, responsable del centro de día de Adacen, explica que solo basta con ver las caras de los conductores para ver que estos testimonios para prevenir los accidentes funcionan. «Acaba de arrancar una mujer que se ha emocionado al escuchar la historia de Burgo. Se han cogido de la mano y se han dado ánimos la una a la otra. Por eso creo que este contacto directo hace bien a las dos partes»

García Loza, la policía... y el héroe de San Mamés
«El legado de La Polla Récords es más presente, necesario y actual que nunca»

Sestao acepta pagar una compensación millonaria a la empresa que limpió sin contrato

Un varón de 21 años fallecido en Nafarroa, primera muerte vinculada a nitazenos en el Estado
