
La Liga ACB es prácticamente una competición cerrada, al estilo por ejemplo de la NBA. Sobre el papel existen dos descensos y dos ascensos desde la LEB Oro, pero los requisitos económicos que se exigen para dar el salto lo impiden. Más en esta época de vacas flacas, cuando escasean los apoyos públicos y privados.
El martes anunciaron su renuncia Palencia y Melilla, los dos mejores de la LEB esta pasada campaña, que han pedido que se les reserve su ingreso en la ACB para la campaña 2017-2018. Esta pasada medianoche terminaba el plazo para el Ourense, que tiene la plaza ganada anteriormente pero que tampoco ha podido esta vez cumplir con los requisitos económicos.
Las renuncias abren de par en par las puertas de la permanencia al Estudiantes y al Gipuzkoa Basket, últimos clasificados de la ACB. Ambos deberán aportar la documentación necesaria para ser admitidos nuevamente como socios. Para los donostiarras será la tercera vez en cuatro años.

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