
Este lunes ha sido el turno de las ensaladas, para lo que se ha dispuesto una gran mesa en la que los aprendices de cocineros encontraban los ingredientes necesarios para elaborar sus platos: tomate, cebolla, lechuga, gulas, langostinos, pimientos, pepino y surimi.
En tandas de unos cien chavales, los pequeños chefs iban elaborando sus creaciones, hasta que se han terminado las existencias, con unas 300 ensaladas.
Ataviados con delantales, niños y niñas han operado bajo la supervisión del cocinero Aitor Elizegi y con la ayuda del alcalde de Bilbo, Juan Mari Aburto, y otros ediles. También la pregonera y la txupinera han echado una mano.
«Todo lechuga no hay que poner. Tiene que haber un poco de tomate, un par de langostinitos...», aleccionaba el maestro de ceremonias a los jóvenes aprendices.
Con su ensalada completada, y guardada en un envase de plástico, los chavales salían orgullosos a enseñarles a sus padres lo que habían preparado.
Aburto ha explicado que con estos talleres gastronómicos infantiles se pretende reivindicar una alimentación «saludable», así como la «colaboración de todos y todas en las tareas domésticas, como la preparación de la comida».
El alcalde ha destacado la importancia de promover entre los chavales una alimentación sana que incluya las verduras, pese a que hoy, ha dicho sonriente, «las bandejas de cebolla han quedado bastante intactas».

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