
Numeroros parlamentarios y dirigentes de la CUP han comaprecido tras conocerse que Anna Gabriel se encuentra en Suiza y que no acudirá a la citación que tiene en el Tribunal Supremo. Una decisión que, según han apuntado, la ha tomado el conjunto de la dirección y no la exdiputada.
«No tiene garantías de un juicio justo. No se juzga lo que han hecho, se juzgan los proyectos políticos y la ideología de las personas encausadas», ha señalado el exdiputado Benet Salellas, que ha querido mostrar el apoyo de la formación a Gabriel y a Mireia Boya, que también tuvo que declarar la semana pasada.
Asimismo, han recordado que «delante de un juicio político y un estado demofóbico, nos organizamos y hacemos política con firmeza». De esta forma, han optado por una estrategia de «reivindicación de nuestra labor para hacer efectivo el mandato político de todo un pueblo».
Salellas ha añadido que el Supremo «no sabe bien qué se investiga», má allá de «la voluntad de humillación y venganza hacia el pueblo de Catalunya».
Participación de organismos internacionales
Según ha explicado la diputada María Sirvent, con este movimiento, la CUP desea «abrir un frente en Ginebra para visibilizar e internacionalizar el conflicto más allá de nuestras fronteras». Con ello, confían en el posicionamiento de la justicia suiza y la participación de organziaciones de derechos humanos con sede en Ginebra.
Del mismo modo, buscan lograr «un espejo de la dictadura en la que se está convirtiendo el Estado español y su sistema político y judicial».

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