Iñaki IRIONDO

La derecha hace bueno a Sánchez

Pedro Sánchez expuso ayer en el Congreso su programa de Gobierno, un catálogo de buenas intenciones y la certificación de algunas decepciones para quienes le votaron aunque solo fuera para echar a Mariano Rajoy. Pero después hablaron los portavoces de la derecha rojigualda y lo hicieron bueno.

Pedro Sánchez puede dar gracias de tener como portavoces de la oposición a Rafael Hernando, por parte del PP, y a Albert Rivera, al frente de Ciudadanos, que compiten entre ellos en quién se extrema más hacia la derecha, sin temer caer en el ridículo de retrotraerse a tiempos pretéritos, exentos de vergüenza, en los que Rajoy lapidó a Rodríguez Zapatero por «traicionar a los muertos» por ETA. Ahora, hablar del acercamiento de presos equivale, para la «derecha azul y naranja» –en expresión de Adriana Lastra, portavoz del PSOE–, «volver a helar la sangre de las víctimas».

Siete años después de que ETA dejara la actividad armada, a los quince meses de que entregara sus arsenales y cuando en este mismo 2018 ha anunciado su disolución, Hernando y Rivera siguen echando mano del «comodín de la ETA» para tratar de poner en apuros a un Gobierno que anuncia nada más que «el cumplimiento de la legalidad» en materia penitenciaria. A eso le suman la acusación a Pedro Sánchez de haber negociado con «comunistas y separatistas» para llegar a La Moncloa. A poco están PP y Ciudadanos de añadir la «conspiración judeo-masónica» a la confabulación rojo-separatista que sostiene al PSOE en el Gobierno.

Con esos oponentes, Pedro Sánchez aparece como una persona razonable, aunque en poco más de un mes a sus buenas palabras ya va sumando decepciones como el listado de amnistidos fiscales, la no reforma laboral, las dudas sobre la “Ley Mordaza”...

Acercamiento de presos

Uno de los asuntos de interés en Euskal Herria es el de los presos. El portavoz del PNV, Aitor Esteban, le animó a acercarlos «para que mejore la convivencia en Euskadi». «No le pedimos que infrinja la ley, sino que sea más audaz», porque hasta la fecha todos los gobiernos han hablado sobre el tema –«y algunos no de forma tan pública como usted»–, pero hasta ahora los que han actuado han sido los jueces. Según Esteban, «la ‘vía Nanclares’ fue de los jueces, mientras el Gobierno no se movía».

Marian Beitialarrangoitia, diputada de EH Bildu, le pidió «hechos» para «acabar con las políticas de excepción, no solo con el alejamiento sino también con la denegación de las progresiones de grado». Le reprochó que su Gobierno unas veces se defienda diciendo que el PP también se estaba preparando para ello y luego niegue que él mismo esté haciendo ningún movimiento.

Pedro Sánchez expuso que «el Gobierno va a cumplir con la ley y, una vez que se ha derrotado a ETA, las políticas penitenciarias que se hicieron para derrotar a ETA tienen que ser repensadas. Y el Gobierno lo hará públicamente». No dijo en qué sentido, aunque habló expresamente de «acercamiento».

En realidad, un acercamiento no es un cambio legal, sino acabar con un castigo añadido a los familiares, pero la derecha, con sus exigencias y estrambotes como los que ayer lanzaron Hernando y Rivera, está consiguiendo que se vea como un «beneficio» que precisa contrapartidas.

Ignorando las torturas

Marian Beitialarrangoitia puso sobre la mesa de Pedro Sánchez la cuestión de las torturas, recordando que el ministro Fernando Grande-Marlaska habló de «la verdad jurídica para seguir negando la existencia de la tortura, mientras hay un guardia civil, Manuel Pastrana, que reconoce su uso sistemático». Y preguntó al presidente del Gobierno si «van a actuar».

Pero Pedro Sánchez pasó de responder. Cuando en su turno de réplica llegó a «la portavoz de EH Bildu» (se ve que no se atrevió con Beitialarrangoitia), apuntó que había hablado de la autodeterminación y otras cuestiones que «son marca de la casa». Pero no las contestó y se centró en una alusión que había hecho al decreto de RTVE.

Sobre Memoria Histórica, también orilló la referencia de Beitialarrangoitia a la persecución actual de quienes denuncian la impunidad de los sucesos de Sanfermines del 78, e ignoró las dudas de Aitor Esteban sobre la posición del PSOE en materia de secretos oficiales, por las enmiendas presentadas a la propuesta del PNV.

La conclusión de EH Bildu es que ve al Gobierno español en una campaña electoral permanente, con un sinfín de anuncios. Por lo que exigió «menos palabras y más hechos».

Autogobierno vasco

En materia de autogobierno, el portavoz del PNV le pidió al presidente del Gobierno que «preste un poco de atención» al debate que se está dando en el Parlamento de Gasteiz. Aitor Esteban se mostró dispuesto al acuerdo con el PSE, pero pidió para ello que haga propuestas en lugar de negarse a todo o diferirlo a una futura reforma constitucional. «Eso puede llevar a no hacer nada», avisó.

La respuesta de Sánchez fue enigmática: dijo sentirse «cómodo» con la visión sobre la reforma del Estatuto que tiene «el Gobierno de Euskadi», con acuerdos «trasversales» que superen «la dinámica de bloques».

¿Otro estatuto catalán?

La cuestión catalana también protagonizó parte del debate, y tanto ERC como PDeCAT le recordaron a Sánchez en qué medida su continuidad en La Moncloa depende de sus votos.

El presidente del Gobierno abogó por el diálogo y espetó a PP y Ciudadanos si lo que ellos propugnan es la confrontación. Sánchez dijo estar dispuesto a ser «audaz» a la hora de «explorar soluciones» siendo conscientes de que será largo.

A los que reclaman la autodeterminación, el presidente les redujo a que «ustedes piden una votación» y, ya en ese terreno, dijo que él pretende «una votación sobre un acuerdo», mientras que los independentistas quieren «una votación sobre la ruptura». Sánchez es «de los convencidos de que Catalunya tiene un Estatuto que no votó», por lo que dejó en el aire que su propuesta de votar un acuerdo sea negociar un nuevo Estatut.

Sánchez se queda a medio camino de lo que le piden todos los que le apoyaron, pero tiene a su favor el deseo común de no dar alegrías a la derecha.

amnistía fiscal

Sánchez anunció una reforma legislativa para impedir en adelante que puedan darse amnistías fiscales.

listado no

El presidente, que en el pasado aseguró varias veces que de llegar a La Moncloa haría público el listado de quienes se habían acogido a la amnistía fiscal de Montoro, lo rechaza ahora, asegurando que la ley lo impide y que él no va a prevaricar. Según recientes grabaciones, Juan Carlos de Borbón podría estar en esa lista.

rediseño fiscal

Sánchez propone un rediseño de impuestos para que, por ejemplo, la tributación real en el Impuesto de Sociedades no sea inferior al 15%. El PNV le recordó que los cambios fiscales debe concertarlos con las haciendas forales.

dictador franco

Anunció que va a exhumar los restos del dictador Francisco Franco «en muy breve espacio de tiempo» para cerrar «heridas que han estado abiertas durante demasiados años».

si no dice sí, es no

Reforma penal para tener las calles «libres de manadas». «Que quede claro señorías –dijo el presidente del Gobierno–, si dice no es que no, y si no dice que sí es que no».

déficit público

Sánchez ratificó la nueva senda de déficit público, que sube hasta el 0,3 por ciento el de las comunidades autónomas para el año 2019, dos décimas más de lo previsto inicialmente.