
El jugador presentó la semana pasada «un dolor torácico difuso» y «sin relación con la actividad física ni antecedente de traumatismo en la zona», según han informado los servicios médicos del club.
Al no remitir este dolor pese al tratamiento médico instaurado, el alicantino fue valorado, este pasado lunes, en la Clínica del Opus por los servicios de neumología que, tras las respectivas pruebas, diagnosticaron la citada afección.
El jugador había sufrido dos cuadros catarrales en diciembre del pasado año (en los que había seguido su correspondiente tratamiento médico) y, tras el parón navideño, había participado en los entrenamientos del grupo con normalidad.
Debido a esta pericarditis aguda-subaguda leve, Lillo guardará reposo absoluto durante un mes y, tras este periodo, se le realizará un nuevo control en la Clínica. Si el resultado de las pruebas es satisfactorio, de forma previsible se reincorporará progresivamente a los entrenamientos.

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