Aritz INTXUSTA
IRUÑEA

Visita exprés de Rivera, que coloca a uno de los suyos de número dos de Esparza

Albert Rivera rubricó el acuerdo con UPN en un acto fugaz en un hotel de las afueras. Dio un discurso de menos de cuatro minutos y con más referencias a Madrid que a Nafarroa. Luego se marchó sin responder a preguntas. Javier Esparza tuvo todo el protagonismo que quiso y aseguró poco menos que lo de ayer supuso un hito histórico.

Esparza aseguró ayer que el reparto de los puestos dentro de Navarra Suma, la plataforma que aglutina a UPN y Ciudadanos, «empieza ahora». Pero el líder de UPN mintió. Está todo prácticamente cerrado. Carlos Pérez-Nievas, líder de Ciudadanos, tiene todos los boletos de ser número dos de la coalición que encabezará el propio Esparza. «En todo caso, muy lejos de ese puesto no va a estar», confirmaron a GARA fuentes internas. La incógnita no va a durar demasiado. La semana que viene se darán a conocer los nombres.

Medios con contactos supuestamente mejores que GARA apuntan a que el PP podría conformarse con un único representante en los puestos de salida. Ciudadanos se garantizaría al menos dos (Pérez-Nievas y otro) y podría llegar hasta los cuatro en caso de que Navarra Suma pegue el pelotazo con el que Esparza vendió la coalición en el seno de su partido.

Ha trascendido que el líder de UPN prometió a los suyos en el Consejo Político que la coalición con Ciudadanos sumará 20 escaños. Y esto implica dos cosas. De una parte, que creen que no les va a penalizar nada el ir con una formación antiforal y a la vez con Pablo Casado (sumando las votos de las pasadas elecciones de UPN, PP y Ciudadanos no alcanzarían la cifra de los 2o escaños). No prevén siquiera que Vox les vaya a robar votos.

La otra consecuencia lógica que tiene el hecho de que las encuestas les den 20 escaños es que UPN sigue contando con que el PSN acabará apoyando a Suma Navarra. Es decir, que dejar al PP nominalmente al margen de la coalición a tres va a ser suficiente como para dar al PSN gato por liebre eludiendo el veto que María Chivite ha lanzado sobre la formación de Casado.

La escenificación de Rivera

Todo le quedó ayer a UPN mejor que con Casado. Si el líder del PP aprovechó la ocasión para arrinconar a Esparza, Rivera dejó todo el protagonismo al líder de UPN. Parecía incómodo. Ambos líderes llegaron un poco tarde a la firma del acuerdo. Rivera estuvo acompañado de Juan Manuel Villegas, su secretario general, y Esparza estaba respal- dado por Yolanda Ibáñez, que ostenta el mismo cargo que Villegas y fue la enviada de UPN a Colón. Ibáñez ocupó el centro de la famosa foto.

Cuando se levantaron de la mesa, avanzaron hasta un atril donde Rivera intervino en primer lugar. El líder de la formación naranja lanzó un discurso tipo con referencias menores a Nafarroa. «Nos jugamos quién gobierna el futuro del país», defendió en clave madrileña. Su objetivo principal es que no haya un gobierno del PSOE que pueda depender de «Torra, Otegi o Puigdemont».

Para Rivera, UPN es un partido constitucionalista y, sobre ese marco, no ve mayor problema en compartir una lista conjunta. Aseguró que su meta es que el próximo gobierno foral «garantice el autogobierno de Navarra a la vez que la lealtad con la Constitución y el pueblo español, para que Navarra prospere y tenga una plataforma amplia a la que se puedan sumar e ilusionar miles y miles de ciudadanos».

Fue tan genérica su intervención que ni siquiera llegó a dar ánimos a Pérez-Nievas. De hecho, ni le nombró. Tampoco saludó a Enrique Maya que, tanto en la firma con Casado de la semana pasada como en la de ayer, se colocó en primera fila a la busca de un guiño que le ayude a promocionarse como aspirante a recuperar la Alcaldía de Iruñea. Porque, según ha trascendido, Navarra Suma no concurrirá solo al Parlamento, sino que será una realidad en una decena de ayuntamientos importantes, incluidos Iruñea, Tutera, Eguesibar y Barañain.

Esparza apela al Reino

El líder de UPN trató de combatir el hecho de pactar con una formación netamente antiforal apelando a la preservación de «la historia del Reino de Navarra». Aseguró que su jugada para ir de la mano a la vez del PP y Ciudadanos marca un hito en la historia de Nafarroa y sostuvo que, de otro modo, sería «anexionada a Euskadi» por parte de los nacionalistas como paso previo a la independencia. Buscó, en definitiva, rehabilitar el discurso de la «feliz unión» entre Nafarroa y el Reino español.

Terminado el acto formal, Rivera se escapó entre un nubarrón de micrófonos. Los medios sabían que no iba a responder, pero lo preferían a Esparza, pues sus declaraciones son más habituales.

El líder de UPN esperó pacientemente y los periodistas se conformaron con él como segundo plato. Volvieron las preguntas sobre cómo puede seguir diciendo que el PP no está en la coalición si la semana pasada pactó casi lo mismo con Casado que lo que ayer prometió a Rivera. Esparza aclaró que con Casado rubricó un «acuerdo marco de colaboración», no una coalición. Resumió diciendo que lo que firmó con Casado es un pacto con el PP como el que estuvo vigente entre 1987 y 2008.

 

Puigdemont anuncia su regreso si obtiene el acta de eurodiputado

El president Carles Puigdemont aseguró ayer que «si tengo el acta de eurodiputado, yo vuelvo a Catalunya porque consigo la inmunidad en todos los lugares, también en el Estado español». La afirmación realizada en una entrevista en RAC1 es controvertida. Por ejemplo, para tomar posesión del acta, la ley establece que los eurodiputados elegidos deben jurar la Constitución «ante la Junta Electoral Central». Un «ante» ambiguo que el Estado puede utilizar para negar el acta a Puigdemont a no ser que se presente en Madrid. Sin embargo, los abogados del president aseguran que lo tienen todo estudiado y que existen otras fórmulas.

El anuncio de Carles Puigdemont generó dudas y críticas de otros partidos, que recordaron que también aseguró que volvería a Catalunya si era elegido parlamentario.

Por ejemplo, la diputada de la CUP Natàlia Sànchez señaló que defiende «el retorno de todos los exiliados» y les apoya frente a la «represión que sufren por parte del Estado español», pero no comparte que se creen falsas expectativas sobre su regreso. «Sí utilizamos ciertas promesas en lógica electoral estaremos haciendo un falso favor al movimiento independentista, porque esto afecta negativamente a su credibilidad», explicó.GARA