
Poeta y cineasta de la negritud. Así la definieron en Documenta Madrid, festival que el pasado año mostró por primera vez en el Estado español su obra, la mayoría inédita. Cine panafricanista feminista y anticolonial.
Su carrera comenzó como actriz. Fue en París donde ingresó a una escuela de artes dramáticos. Junto a su esposo, el angoleño Mário Pinto de Andrade, recibió una beca y estudió cine con el director soviético Mark Donskoi en Moscú en 1961. Allí conoció al cineasta Ousmane Sembène.
Maldoror obtuvo reconocimiento internacional por su largometraje ‘Sambizanga’ (1972), sobre la Guerra colonial portuguesa acaecida en Angola. Aseguró con ironía que la filmó porque era necesario «conocer la guerra, no solo las bananas que comemos…».
Previamente había rodado ‘Monangambé (1971). En ambos títulos se basó en la historia del escritor angoleño José Luandino Vieira.
En 1971 se fue hasta la selva de Guinea Bisseau a rodar ‘Des fusils pour Banta’, con apoyo del gobierno argelino y un elenco compuesto por los luchadores de la resistencia que interpretaban su propio papel y donde la falta de comida y medicinas y hasta las bombas eran ciertas. Tres meses de pura odisea. «Hasta este momento la guerra había sido algo muy abstracto para mí», confesó a la revista ‘Jeune Afrique’ en 1971. El filme ni siquiera llegó a montarse.
«Querida Sarah Maldoror», le dijo el ministro de Cultura francés Fréderic Mitterrand en 2011 al nombrarla Caballero de la Orden Nacional del Mérito francés, «francamente, usted es una rebelde, una luchadora contra las injusticias, una humanista resuelta. A lo largo de su carrera no ha cesado de insistir, informar y mostrar las realidades más difíciles a través de la lente de su cámara de un modo a la vez realista y poético. Su mirada sobre la memoria de la esclavitud y del colonialismo es para todos nosotros de un valor único».

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