
Los responsables de los dos grandes museos de Bilbo, el Guggenheim y el de Bellas Artes, Juan Ignacio Vidarte y Miguel Zugaza, respectivamente, se han mostrado esperanzados en poder reabrir sus centros expositivos en junio, una vez que comience en mayo el proceso para recuperar la normalidad si remite la crisis sanitaria del coronavirus.
Ambos museos trabajan con el horizonte de poder reabrir entre primeros y mediados del próximo de mes de junio sus instalaciones, que llevan cerradas desde el pasado 14 de marzo.
Zugaza, ha manifestado, en declaraciones a Efe, que espera que la Cultura «no quede a la cola [en el retorno a la actividad] y que, particularmente, los museos, puedan servir pronto para que la sociedad recupere la normalidad». «Nos estamos preparando para ello y la mejor noticia sería que este verano podamos iniciar nuestra particular desescalada», ha agregado.
Por su parte, el director del Guggenheim, Juan Ignacio Vidarte, ha reconocido que, aunque puedan reabrir antes del verano, los museos de la capital vizcaina van a tener una temporada estival «muy atípica», con un bajo nivel de visitantes porque «lógicamente lo que no va a haber es turismo, ni viajes, ni visitantes que vengan de muy lejos».
«Esperamos que a lo largo del otoño, paulatinamente, la actividad se vaya recuperando poco a poco, acercándonos a la normalidad sin que ésta llegue hasta lo largo del año que viene», ha estimado.
Exposiciones y presupuesto
Sobre las muestras que se vieron interrumpidas, Vidarte ha precisado que «con este escenario, en lo que estamos trabajando, desde el punto de vista de la programación y vemos que es factible hacerlo, es en deslizar todas las exposiciones programadas para este año, de manera que las cuatro muestras que en este momento tenemos cerradas en el museo [las dedicadas al artista danés Olafur Eliasson, la pintora brasileña Lygia Clark, el estadounidense Richard Artschwger y el videoartistsa William Kendridge] y que iban a protagonizar la temporada de primavera, se prorroguen hasta finales del verano en vez de clausurarlas entre mayo y junio, como estaba previsto».
«Y las que teníamos previsto inaugurar antes del verano [dedicadas a Lee Kranser, Kandinsky y el ghanés El Anatsui], se trasladarían a la programación de otoño de forma que todo el programa expositivo de 2020 se deslice una estación», ha agregado.
En esta misma idea de desplazar una temporada todas sus exposiciones de 2020 trabaja también el Bellas Artes, según ha explicado Zugaza, quien ha indicado que las exposiciones que abrieron en febrero y marzo para la temporada de primavera dedicadas a Vicente Ameztoy y al paisaje en la obra de los pintores Beruete y Regoyos, se prolongarán al verano y que las siguientes quedarán para la temporada otoño-invierno.
Ambos directores han reconocido que el impacto económico del cierre de sus centros por la crisis sanitaria ha sido grande porque, en el caso del Guggenheim, aproximadamente una tercera parte de los ingresos que tiene este museo [unos 32,2 millones de euros en 2018] «están directamente relacionados con los visitantes y si estos no vienen, pues esa tercera parte de esos ingresos, [unos 11 millones de euros al año], desaparece de la noche a la mañana», ha afirmado Vidarte.
«Ante una situación como esta, el presupuesto del Museo se va a ver recortado y habrá cosas que teníamos previsto hacer que no vamos a hacer porque no vamos a disponer de recursos para ello», ha advertido. «Por eso, vamos a intentar preservar, en la medida de lo posible, lo que es el núcleo de la actividad del Museo, que es su programación, y el empleo entre la plantilla propia del centro expositivo y en eso estamos», ha concluido.
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