
En las aguas del Bidasoa apareció el cadáver de Mikel Zabaltza con las manos atadas después de haber sido apresado por la Guardia Civil hace 35 años. Y hace 13 años, en la misma comarca, se torturó salvajemente a Igor Portu y Mattin Sarasola. Estos han sido los casos más conocidos, pero Egia Ur Azalera denuncia que «la huella dejada por la tortura en torno al Bidasoa ha sido mucho más amplia y silenciosa».
Para recordar esta lacra el sábado tuvo lugar una conferencia titulada 'Aitortzen Bila' y, a mediodía de este domingo cientos de vecinos se han dado cita en el aparcamiento trastero del frontón para rendir homenaje a las víctimas,.
Así, se han concentrado junto al mural que pintó Unai Ruiz y recordar los casos de tortura en la comarca. En el acto, Egia Ur Azalera ha recordado que Portu y Sarasola también fueron torturados en las aguas del río y así quedó probado en la última sentencia del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo, que no se limitó a condenar al Estado a investigar (como ha hecho en reiteradas ocasiones) sino que esta vez «daba por probado un trato vejatorio e inhumano por parte de los miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado hacia los detenidos».
Según indica Egia Ur Azalera a través de una nota, en el encuentro junto al mural, que ha contado con distintas intervenciones e interpretaciones musicales, estuvieron presentes numerosos amigos y familiares de los torturados en la comarca.

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