
La Audiencia Nacional española ha dictado un auto sobre un evento de 40 aniversario de la muerte del dirigente de ETA José Miguel Beñaran, «Argala», celebrado en Arrigorriaga en 2018, cuyo alcance va más allá del hecho concreto, puesto que rechaza que quepa interpretar «enaltecimiento» o «humillación» en este tipo de actos, como denuncian habitualmente Covite y otras organizaciones paralelas.
Covite denunció el acto ante la Audiencia Nacional esgrimiendo como es habitual el artículo 578 del Código Penal, que alude a «enaltecimiento del terrorismo» y «humillación a las víctimas». Fue rechazado en primera instancia, en el juzgado de instrucción, y ahora ha ocurrido otro tanto con el recurso de apelación elevado a la sala superior del tribunal especial.
Lo relevante es que el segundo auto es taxativo al negar tanto el «enaltecimiento» como la «humillación», un argumento cada vez más utilizado subsidiariamente por estas asociaciones en sus embestidas contra actos como los recibimientos a presos, ante la inviabilidad jurídica creciente del motivo del «enaltecimiento».
Supremo: «incitación» y «conductas perversas»
El auto que desestima el recurso subraya que «la jurisprudencia del Tribunal Supremo ha establecido los límites del delito del artículo 578 del Código Penal» en estos términos: «En su primera modalidad (enaltecimiento del terrorismo) exige una incitación, al menos indirecta, a la violencia contra los ciudadanos en general o contra determinados grupos sociales en particular y genere una situación de riesgo para las personas o derechos de terceros o para el propio sistema de libertades».
«En su segunda modalidad (humillación de las víctimas) –añade la AN– exige la concurrencia de conductas especialmente perversas como es la injuria o humillación a las víctimas, incrementando el padecimiento moral de ellas o de sus familiares y ahondando en la herida que abrió el atentado terrorista».
La Sala no aprecia ni una ni otra en el acto de Arrigorriaga. Y de hecho señala a Covite que «la parte recurrente no ha concretado en su recurso los específicos elementos fácticos que han de determinar la situación de riesgo (exigida para la modalidad de enaltecimiento del terrorismo) o el menosprecio o humillación para las víctimas (necesaria para la concurrencia de la segunda modalidad del artículo 578.1), más allá de la reproducción de los términos de su denuncia y de reflexiones generales sobre la actividad de la organización terrorista ETA y de las consecuencias negativas sobre las víctimas».
Ello hace que se confirme la decisión del Juzgado de Instrucción que archivó la denuncia. «Resultó adecuado», dice la Sección Segunda de la Sala de lo Penal.
Desde Sortu a dantzaris
La denuncia de Covite señalaba tanto a Sortu, en condición de organizador del acto, como a personas concretas que intervinieron en él. Es el caso de Arkaitz Rodríguez, secretario general del partido de la izquierda abertzale; Ibon Arbulu, que gestionó el permiso; el bertsolari Xabier Amuriza, que también participó...
Se citaba incluso en la denuncia al grupo de dantzaris que puso la parte folklórica en este recuerdo a «Argala», celebrado en su localidad 40 años después de que muriera víctima de la guerra sucia.
Para Covite, en el acto del 23 de diciembre de 2018 «se produjeron auténticas expresiones de odio y de humillación a las víctimas del terrorismo». Entre ellas se incluía que Rodríguez hubiera aludido en su intervención a que «la lucha nos ha traído hasta aquí. Y será la lucha la que nos lleve a la libertad».
Valoración de Sortu
Sortu ha reaccionado a este segundo archivo judicial con una nota en la que pide «que dejen de imponer un relato único» y faciliten la «convivencia democrática».
«Cada vez que se denuncia la violencia del Estado, las torturas y los abusos policiales, se recurre a la criminalización. Así ocurrió con el acto de Arrigorriaga. Se denunció que su asesinato sigue sin esclarecerse. ‘Argala’ fue un militante político, víctima del terrorismo de Estado, asesinado por mercenarios a sueldo dos semanas después de votarse la Constitución española», recuerda.
«Todos los derechos, todas las víctimas, todas las memorias –reivindica la formación independentista de izquierdas–. No se puede negar la existencia de una de las violencias. No se puede negar la existencia de un solo sufrimiento. Por ello, exigimos a quienes tratan de entorpecer la convivencia democrática que dejen de intentar imponer un relato único. Los instamos a que abandonen el relato de vencedores y vencidos, de buenos y malos».
«Ante este tipo de intentos de criminalización defendemos la libertad de expresión y el derecho a hacer nuestro relato. Nadie nos va a imponer lo que tenemos que decir, ni lo que tenemos que pensar, ni lo que tenemos que sentir», concluye.

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