
A medida que Liam Neeson va cumpliendo años, por mucho que se le considere dentro del cine de acción como un subgénero en si mismo, los guiones que escriben para él cada vez se ven más supeditados a sus limitaciones físicas.
En ‘El mediador’ (2022) apenas protagoniza una escena de lucha, mientras que el resto de las escenas son tiroteos o persecuciones automovilísticas, en las que no necesita exponerse. El personaje que intepreta es un abuelo que quiere disfrutar de su jubilación, pero al que su instinto policial de agente encubierto le sigue manteniendo en activo. Cuando descubra la corrupción interna en el FBI para el que trabaja su familia se verá puesta en grave peligro.
Es que son ya casi setenta años, y el actor irlandés poco más puede hacer por defender la marca que con su nombre aún vende películas, y ésta ha costado la nada despreciable cantidad de 43 millones de dólares.
Corre el peligro de perder los seguidores que le puedan quedar, los cuales se sienten, y con razón, estafados. Toda la acción que hay en el largometraje de más de hora y media aparece condensada en el trailer, porque en realidad no hay mucho más. El cansancio estelar se traslada al resto del equipo, desganado y sin fe en un guion que imita mal el thriller político de los 70.

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