
Giorgia Meloni siente cada día más cercana la victoria en las elecciones italianas, este próximo domingo, y apuesta además por algo parecido en el Estado español. «Ojalá nuestro resultado abra el camino a algo similar dentro de unos meses», ha afirmado la líder ultraderechista de Fratelli d'Italia en una entrevista con la agencia Efe.
«En tiempos difíciles como los que estamos viviendo, la concreción y el pragmatismo de los conservadores son mucho más efectivos que las recetas ideológicas de la izquierda», ha añadido Meloni, que de todas formas no ha tenido un apoyo oficial de Vox durante esta campaña electoral que terminará este sábado antes de dejar la palabra a las urnas.
Meloni ha reconocido que ha habido contactos entre los dos líderes ultraderechistas, pero decidieron no realizar ningún acto conjunto. «Optamos por no organizar eventos con invitados extranjeros. Tuve una larga llamada telefónica con Santiago Abascal, como sucede a menudo. Nos une el respeto mutuo, la amistad y la lealtad. Nos hace gracia el hecho de que en Italia la izquierda use a Vox para atacar a Fratelli d'Italia y en España se usa a Fratelli d'Italia para atacar a Vox. Tal vez no seamos esos monstruos que cuentan».
La candidata ultraderechista se siente «apta» para gobernar, a pesar de muchos mensajes a nivel internacional que han subrayado el peligro de una victoria de la extrema derecha en Italia: «Somos el partido de los conservadores italianos, creemos en la libertad de la persona y en la centralidad de la familia, en la identidad cultural italiana, europea y occidental, en la iniciativa privada y en la solidaridad social. Contamos con una clase dirigente competente y preparada. Hoy nos sentimos preparados para gobernar, si los italianos lo quieren».
Una clase dirigente, remarca, europeísta: «En mi partido solo tenemos una línea que es la de los conservadores europeos. La pandemia de antes y la guerra de ahora nos han mostrado qué es lo que no ha funcionado en la construcción de la UE en las últimas décadas. Durante demasiados años Bruselas ha ampliado sus competencias en muchos aspectos de nuestra vida cotidiana, olvidándose de una política exterior y de defensa común, de asegurar nuestra autonomía energética».
«Me gustaría una Europa que hiciera menos cosas y las hiciera mejor, con menos centralismo y más subsidiaria, menos burocracia y más política. No estamos en absoluto contra Europa, sino por una Europa más eficaz, que sepa ser un verdadero valor añadido para sus ciudadanos. Y en cuanto a Italia, solo me gustaría devolver el papel que merece en el contexto internacional y defender mejor sus intereses nacionales en las instituciones de la UE, como hacen muy bien los alemanes y los franceses, sin que nadie se escandalice», añade.

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