
Una película que corre el peligro de quedarse en tierra de nadie, porque al fan del cine de acción no le gusta que haya un desarrollo dramático de los personajes y, a los que prefieran un tono más discursivo, el tratamiento mixto les puede saber a poco. ‘Kandahar’ (2023) pretende poner un contrapeso humanista a las escenas bélicas y para ello presenta una pareja de opuestos, con el escocés Gerard Butler como agente de la CIA en misión secreta en Irán y el iraní Navid Negahban como su traductor de afgano.
A pesar de sus diferencias, porque el uno pone bombas y el otro odia el conflicto que desangra a su pueblo, han de unir fuerzas para llegar a una pista aérea de Kandahar y ser rescatados, tras el sabotaje en una central nuclear iraní.
La película utiliza esa zona del mundo en la que los intereses occidentales y los árabes chocan para mostrar un auténtico polvorín en el que las relaciones interraciales se vuelven más difíciles. Al final lo que une a los protagonistas es su vida familiar, pues ambos quieren salvar sus vidas porque alguien les espera. El yanqui debería estar a tiempo en casa para la graduación de su hija, víctima del divorcio de sus padres. Es la cuarta vez que Waugh dirige a Butler.

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