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Golden Visa, el fin de un privilegio para ricos que interpela a Donostia

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha anunciado el fin de las Golden Visa, una medida implantada por Mariano Rajoy que permite la obtención del permiso de residencia en el Estado a inversores de más de 500.000 euros y que interpela a Donostia.

Luis de Guindos y Cristóbal Montoro, ministros de Economía y Hacienda cuando se implantaron estas Golden Visa.
Luis de Guindos y Cristóbal Montoro, ministros de Economía y Hacienda cuando se implantaron estas Golden Visa. (EUROPA PRESS)

El Gobierno español ha anunciado el fin de las Golden Visa, un privilegio para ricos que permite obtener el permiso de residencia en el Estado a inversores de más de 500.000 euros y que interpela a Donostia, cuyo alcalde, Eneko Goia, ha asegurado que el efecto de esa eliminación es «una anécdota» para la ciudad.

¿En qué consisten las llamadas Golden Visa? Básicamente se tratan de un mecanismo que puso en marcha el Gobierno de Mariano Rajoy en 2013 con el objetivo de atraer capitales en plena crisis financiera. Para ello, se ofrece la posibilidad de conseguir el permiso de residencia en el Estado español mediante la compra de inmuebles por un valor total que supere los 500.000 euros.

Esta es la modalidad más «barata», ya que también existe la opción de lograr la Golden Visa invirtiendo más de dos millones de euros en deuda pública o más de un millón en depósitos bancarios o acciones de empresas. Incluso es posible conseguir la residencia mediante la puesta en marcha de un proyecto empresarial que sea «considerado y acreditado como de interés general», según establece la Ley de Apoyo a los Emprendedores y su Internacionalización.

Acogiéndose a esta fórmula para adinerados, el Estado español ha emitido al menos 6.200 visados por inversión en inmueble entre 2013 y 2023, aunque es posible que la cifra sea más elevada.

Entre quienes más se han acogido a esta fórmula para conseguir el permiso de residencia figuran los ciudadanos rusos, seguidos de chinos, saudíes, venezolanos, iraníes, egipcios y británicos, además de estadounidenses. Los primeros se han visto con limitaciones para lograr la residencia a través de esta gatera de oro a raíz de la invasión de Ucrania.

Estas inversiones en inmuebles se han centrado principalmente en lugares como Barcelona, Madrid, Málaga, Alicante, Palma o València, es decir, espacios donde el mercado de la vivienda está más tensionado. Una situación a la que podrían haber contribuido estas adquisiciones, que, en su conjunto, tendrían un valor de al menos 4.800 millones de euros, según datos obtenidos por elDiario.es a través de la Ley de Transparencia. Algunas de esas personas que se han beneficiado de las Golden Visa habrían llegado a pagar más de 500 millones.

Si Sánchez finalmente suprime las Golden Visa, seguirá la senda de Portugal, que lo hizo hace unos meses después de haberla puesto en marcha con el mismo objetivo con el que en su día lanzó Rajoy esta fórmula, que ha sido muy criticada por Bruselas. Y, de paso, contentaría a su socio de gobierno Sumar, que ha puesto la cuestión de la supresión encima de la mesa como una de sus prioridades.

Una «anécdota» para Donostia

La anunciada supresión de las Golden Visa ha interpelado a Donostia, como uno de los posibles lugares en los que se habrían asentado personas que se hayan beneficiado de esta fórmula. Su alcalde, Eneko Goia, ha asegurado que el efecto de su eliminación puede ser mera «anécdota» en el caso de la capital guipuzcoana.

En rueda de prensa tras la Junta de Gobierno local de este martes, Goia ha señalado que la posible eliminación de ese privilegio «es un anuncio que responde a una preocupación que es real, que es la de la situación de la vivienda».

No obstante, ha matizado que «cuando uno analiza cuáles son los efectos reales que puede tener esa decisión, pues comprueba que al menos en el caso de San Sebastián es una anécdota».

Así, ha señalado que en la ciudad «se produce la adquisición de viviendas por parte de gente de origen extranjero, de personas de origen extranjero, pero es que en su casi totalidad diríamos que es, precisamente, gente que viene a trabajar a San Sebastián y se corresponde con los datos del padrón del año 2023».

«Esa es la realidad en Donostia», ha subrayado, para incidir que, por ello, «la virtuosidad de esta medida en el caso de Donostia, más allá de que uno pueda estar de acuerdo o no, pues es tendente a cero».