
Como cada año, coincidiendo con este evento deportivo, las personas participantes han formado una cadena humana en la playa, encabezada por una pancarta con el lema «Errausketarik ez», formado asimismo por grandes letras.
La movilización estaba organizada por Donostia Bizirik, Larramendiko Arnasa y Errausketaren Aurkako Mugimendua y contaba con el apoyo de los sindicatos CCOO, ELA y ESK, los colectivos Eguzki y Ekologistak Martxan, así como Alternatiba y EH Bildu.
Los convocantes denunciaron al hacer el llamamiento que «la capital de Gipuzkoa intenta disimular la contaminación que va generando con sus residuos exportándola» y, de hecho, «también es líder en el turismo de residuos: atrae dinero, productos y turistas de todo el entorno y exporta las basuras que ella misma genera y gestiona desastrosamente mal».
Asimismo, advirtieron de que, desde su puesta en funcionamiento en el año 2020, la incineradora de Zubieta «ha padecido un sinfín de averías, incendios, accidentes» y ha provocado «vertidos y emisiones tóxicas». Según alertaron, «por cada 100 toneladas quemadas en la incineradora, se generan tres toneladas de cenizas altamente tóxicas».
Criticaron también que «no es de recibo que en la gestión de sus residuos el Ayuntamiento donostiarra se comporte de modo tan incivilizado e irresponsable, sin una recogida selectiva que cumpla los mínimos, sin implantar una recogida generalizada para la ingente cantidad de residuos orgánicos que genera, sin planes eficaces para reducir la basura...»

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