«Apostar por el puro entretenimiento es un acto político en sí mismo»
Con su ópera prima, ‘El hoyo’, ganó en Sitges y, con el paso de los años, cierta repercusión internacional, después de que el film se convirtiera en un fenómeno global. Tras ‘El hoyo 2’, estrena ahora en salas ‘La fiebre de los ricos’, rodado en inglés con reparto internacional.

Galder Gaztelu-Urrutia (Bilbo, 1974) es consciente de ser víctima de las expectativas. El éxito de ‘El hoyo’ puso el listón muy alto y ‘La fiebre de los ricos’ (nueva incursión del cineasta vasco en el terreno de las distopías) va a generar opiniones encontradas. Sin embargo, su director confía en que el film logre un recorrido similar al de su primer largometraje.
Este es el tráiler de esta nueva película.

‘El hoyo’, se estrenó justo antes de la pandemia. Ahora regresa con ‘La fiebre de los ricos’, donde reincide en el ámbito de la distopía narrando las consecuencias de un virus que afecta a las clases más pudientes. ¿Cómo encara una apuesta de estas características en un mundo, como el actual, donde la realidad parece ir por delante de la ficción?
Lo curioso es que el guion de ‘La fiebre de los ricos’ lo escribimos justo antes del covid. De hecho, la primera versión la registramos pocos días antes de que nos confinaran. A partir de ahí, se impuso un trabajo de reescritura que abordamos durante aquellos días, de manera telemática y cada uno desde su casa.
Fue un trabajo bastante arduo porque me acuerdo que muchas de las situaciones que nos imaginábamos como hipotéticas, a los pocos días acontecían. Eso te lleva a reconsiderar muchas cosas, no tanto sobre los hechos narrados sino acerca de cual podría ser la reacción del espectador hacia esos hechos.
Cuando trabajas en el terreno de las distopías normalmente te permites muchas licencias. En este caso, sin embargo, estábamos condicionados, pues intuíamos que muchos de los escenarios sobre los que hablamos en la película iban a estar muy presentes en la memoria del público. Eso ha provocado que este proyecto haya estado sometido a muchos cambios, cambios que tuvieron lugar durante la escritura del guion, pero también durante el rodaje de la película e incluso después. Cuando estrenamos ‘La fiebre de los ricos’ en Sitges nos dimos cuenta de que la segunda parte de la película se hacía demasiado larga y eso nos ha llevado a remontar el film de cara a su estreno en salas.
«Las crisis que hemos padecido hasta ahora nos han enseñado que las personas más pudientes son las que tienen más posibilidades de salir adelante, pero ¿qué pasaría si ese superpoder que es el dinero es lo que está maldito?»
¿De dónde surge la idea de ‘La fiebre de los ricos’?
Yo tengo la suerte de trabajar con muy buenos guionistas y David Desola, que ya colaboró conmigo en “El hoyo’, había desarrollado un argumento sobre un virus que mataba a las personas más ricas y pudientes del planeta. Yo, por mi parte, llevaba tiempo dándole vueltas a una historia sobre migración inversa contada en primera persona por un individuo del norte global que, en circunstancias normales, jamás sería ni discriminado ni perseguido pero que, por azares del destino, se veía inmerso en un escenario así.
Lo que hicimos fue juntar ambas ideas y, junto a Pedro Rivero, comenzamos a escribir la película. Cuando tuvimos claro que iba a ser rodada en inglés, la última versión del guion la hicimos con un guionista británico, Sam Steiner, con el que he venido trabajando en otros proyectos.
Antes ha comentado que les preocupaba la reacción del público frente a una historia como ésta. ¿Cree que, después de una experiencia como la de la pandemia, el nivel de aceptación de este tipo de propuestas sigue siendo el mismo?
Pues no lo sé, la verdad. Yo parto de que se trata de un producto excepcional en el sentido de que películas como ‘La fiebre de los ricos’ no se ven todos los días. Eso, inevitablemente, la aleja del ámbito del mainstream, pero yo creo que, pese a todo, es una película que tiene su público, un público con inquietudes al que le gusta cuestionarse a sí mismo. Si tú te miras al espejo y la imagen que éste te devuelve es la de un ser sin fisuras, probablemente una película como esta no te vaya a gustar [risas].
Sin embargo, ‘El hoyo’ tampoco era, en principio, una película con vocación de mainstream y, al final, se ha convertido en una suerte de fenómeno global…
Bueno pero eso tiene que ver con las nuevas formas de consumo cinematográfico y ahí la pandemia sí que supuso un punto de inflexión en cuanto que potenció el papel de las plataformas. ‘El hoyo’ probablemente no fuera la primera opción para la mayor parte de los espectadores a la hora de ir al cine. Pero eso cambia cuando estás en una plataforma, porque ahí puede que sigas sin ser la primera opción pero igual eres la séptima y eres la séptima para un número potencial de espectadores mucho mayor que el que va a ver cine en salas, con lo cual ese impacto se multiplica y tu película acaba convertida en un fenómeno global.
Yo intuyo que el recorrido de ‘La fiebre de los ricos’ puede ser similar. No creo que tenga un estreno explosivo en salas, pero sí que aspiramos a que sea un título que se vaya consolidando en la medida en que se vaya viendo, como pasó con ‘El hoyo’.
De todas formas, a lo que iba es a que a lo mejor ese público con inquietudes, al que se refería antes, es mayor de lo que se cree. Por ejemplo, está el argumento perverso de que una película que aspire a tener éxito no puede abordar cuestiones políticas o sociales. Sin embargo, la repercusión que ha tenido un film como ‘El hoyo’ viene a demostrar justo lo contrario.
Es que pretender rehuir lo político y apostar por el puro entretenimiento es un acto político en sí mismo. A nosotros nos gusta meternos en charcos, abordar ciertas paradojas sociales y proponer reflexiones sobre el reparto de la riqueza y sobre cómo tratamos a las personas que creemos que no necesitamos.
«A nosotros nos gusta meternos en charcos, abordar ciertas paradojas sociales y proponer reflexiones sobre el reparto de la riqueza y sobre cómo tratamos a las personas que creemos que no necesitamos»
En este sentido, la premisa de esta película es casi una impugnación a ‘El hoyo’. Todas las crisis que hemos padecido hasta ahora nos han enseñado que las personas más pudientes son las que tienen más posibilidades de salir adelante, pero ¿qué pasaría si ese superpoder que es el dinero, que hace que algunos se libren prácticamente de todo, es lo que está maldito? Ese punto de partida cuestiona la férrea disposición vertical de ‘El hoyo’ y nos permite lanzar preguntas similares a las de nuestra anterior película desde un escenario diferente. Lo que nos interesa no es impartir doctrina sino abrir espacios de incertidumbre en el espectador.
¿Cree que el clasismo es el pecado original del cual emergen todas las otras formas de discriminación que vemos en nuestras sociedades?
Yo creo que hay un -ismo fundacional que es el egoísmo. De ahí emanan todos los demás -ismos: el clasismo, el racismo, el sexismo… Al final, la mayoría de los seres humanos aspiramos a estar en la posición más favorable y, si para ello tenemos que pisotear a alguien de otro género o de otra raza, desgraciadamente, al final vamos a acabar haciéndolo guiados por el puro egoísmo.
Y eso es lo que mostramos en la película. Dicho lo cual, ese supuesto supremacismo, aparte de ser ética y moralmente deleznable, estratégicamente tampoco es una actitud muy inteligente atendiendo a que se sostiene sobre una correlación de fuerzas que puede cambiar de un día para otro.
‘La fiebre de los ricos’ es una producción con muchos más recursos que los que tenía ‘El hoyo’, rodada en inglés y con un reparto internacional. ¿Cómo ha vivido ese cambio de escenario?
Pues fatal porque, después del éxito de ‘El hoyo’, nos vinimos arriba y creímos que podíamos financiar proyectos más grandes y, al final ,compruebas lo difícil que resulta acometer una empresa así manteniendo el pleno control sobre el proceso creativo. De todas formas, ‘La fiebre de los ricos’ es una película que parece más grande de lo que realmente es. ‘El hoyo’ fue un rodaje complicado en el sentido de que estar todos los días rodando en las mismas localizaciones con la misma gente te genera la sensación de que no avanzas.
Por eso mismo me apetecía afrontar un rodaje que fuera justo lo contrario y, en ‘La fiebre de los ricos’, cada día teníamos una localización distinta. En algunas jornadas de trabajo llegamos incluso a filmar en dos o tres localizaciones diferentes, todas complejísimas y eso te genera un estrés adicional desde el punto de vista de la logística pues hubo días en los que tuve que dirigir un equipo de hasta quinientas personas.
Eso en lo profesional, pero, no sé hasta qué punto, un rodaje como el de esta película también le ha condicionado en lo personal. Después del éxito de ‘El hoyo’ había bastantes expectativas sobre cuál iba a ser su siguiente proyecto. ¿Notó esa presión?
Un poco sí y eso es lo más difícil de gestionar. Casi todos los trabajos que he realizado entran de lleno en las guerras culturales y los debates que planteo en mis películas se trasladan a quienes las hacemos. Afortunadamente, yo no tengo redes sociales. Eso no quiere decir que sea ajeno a lo que se dice en ellas porque es imposible.
Pero bueno, también tengo una edad, no me ha pillado esto con 25 años, así que, más o menos, intento responder a ese nivel de exigencia desde la tranquilidad, aceptando todo lo bueno y lo malo que pueda decirse sobre mi trabajo.

Evacuados los pasajeros del Metro en Leioa tras explotar la batería de un móvil

Pello Reparaz y Amaia Romero, juntos como ‘dantzaris’ en el último mural de LKN en Madrid

«Las pantallas están agravando las enfermedades mentales y haciéndolas más comunes»

Buscan en el río Bidasoa a un hombre de Irun de 32 años tras una persecución de la Ertzaintza
