
Mémora compró en 2021 las funerarias Rekalde e Irache, activas respectivamente en Gipuzkoa y Nafarroa, pero con la obligación de cumplir varios compromisos. Entre ellos mantener el tanatorio de Zarautz y gestionarlo «de forma diligente» hasta completar su venta a un nuevo propietario.
A pesar de estos compromisos, Mémora cerró el tanatorio zarauztarra y cesó su actividad durante, al menos, los ocho meses siguientes a la compra de la instalación.
Además, y para su supervisión, la funeraria expedientada tenía que remitir un informe mensual al organismo de la competencia sobre el proceso de venta del tanatorio de Zarautz, obligación que incumplió hasta en cinco ocasiones.
De esta manera, a finales del pasado año 2024, el Consejo de la CNMC declaró el incumplimiento de ambos compromisos, por lo que procede ahora a incoar un expediente sancionador.
LA CNMC puntualiza que el expediente incoado no prejuzga el resultado del procedimiento, y que cuenta con periodo máximo de tres meses para su instrucción y resolución.

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