
El prefecto de los Pirineos Atlánticos, Jean-Marie Girier, considera que el lobo es «una amenaza para la ganadería».
Girier participó en la reunión del comité del lobo celebrada en Pau la pasada semana. Este organismo tiene como objetivo reunir a los actores involucrados en esta problemática y proporcionarles información sobre su evolución y las medidas adoptadas por los servicios gubernamentales.
La mayor preocupación en estos momentos es que este cánido se instale en Euskal Herria. «Esto provoca una gran angustia entre los ganaderos, a veces incluso un sentimiento de abandono», reconoció.
Decenas de agricultores vascos y bearneses se movilizaron frente al edificio donde se desarrolló la reunión, exigiendo que el Estado francés actúe rápido en esta cuestión.
Disparos defensivos
Varias organizaciones agrícolas ya están trabajando en la denominada «zona de difícil protección», pero su labor aún no ha concluido. La zonificación permitiría realizar disparos defensivos sin tener que equiparse con herramientas de protección, como el uso de pastores adicionales, perros guardianes o vallas electrificadas. Se cita como ejemplo la experiencia llevada a cabo en Roquefort (Aveyron), única en el Estado francés.
Además, se espera que la revisión del estatus de la especie finalice en 2026. El enfoque del Estado francés ha cambiado tras 30 años preservándo la especie. El lobo pasaría ahora especie protegida a una catalogación menos protectora que regularía su existencia.

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