
El Gobierno francés quiere luchar contra los «desiertos médicos» en muchas partes del territorio y para eso se propone, entre otras cosas, obligar a todos los facultativos a que trabajen en esas zonas hasta dos días al mes, mediante un dispositivo de incentivos y penalizaciones.
«Cada vez más franceses renuncian a ver a un médico y dejan que perduren o se agraven sus patologías porque tendrían que recorrer decenas de kilómetros o esperar meses para conseguir una cita médica», ha señalado François Bayrou, el primer ministro.
En el dossier de prensa que ha divulgado su gabinete con ocasión de la presentación de su plan en el pueblo de Puycapel, en Cantal, una de las regiones más rurales del Estado francés, Bayrou ha destacado que en lugar de obligar a que los médicos se instalen en esos «desiertos médicos», como se había barajado, se ha optado por «el principio solidaridad territorial».
En la práctica, eso significa que los médicos de los territorios próximos tendrán que turnarse para garantizar «una continuidad» en las llamadas «zonas rojas», que van a ser fijadas por las diferentes Autoridades Regionales de Sanidad.
Eso se hará con una planificación previa que les supondrá dedicar uno o dos días al mes y los facultativos tendrán a su alcance dispositivos para ser sustituidos en sus propias consultas.
Habrá incentivos para que todas las necesidades queden cubiertas pero, si no se llega, se aplicarán penalizaciones que están todavía por determinar en un futuro proyecto de ley. El primer ministro ha avisado que si su plan no sale adelante, los principios del actual sistema que permite la libre instalación «tendrán que cambiar».

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