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El Gobierno francés supera su octava moción de censura, esta vez por las pensiones

El Gobierno de François Bayrou ha superado este martes la octava moción de censura en medio año. Está vez ha llegado propiciada por la reforma de las pensiones. El primer ministro ha aseverado que «no tenemos el dinero para pagar las pensiones».

Francois Bayrou este martes en la Asamblea Nacional.
Francois Bayrou este martes en la Asamblea Nacional. (Julien DE ROSA | AFP)

El Gobierno francés del primer ministro François Bayrou ha superado este martes una nueva moción de censura, la octava en seis meses y medio, presentada en esta ocasión por los PS debido a la edad de jubilación.

La moción, que ha recibido el apoyo de todos los partidos de la izquierda, ha sumado 189 votos a favor, cuando necesitaba 289 para salir adelante.

«La mayoría requerida no ha sido alcanzada, la moción de censura no ha sido adoptada», ha anunciado la presidenta de la Asamblea Nacional, Yaël Braun-Pivet.

Los socialistas habían presentado su moción por la negativa de Bayrou a presentar un texto legal en la Asamblea para debatir la edad mínima de jubilación, ampliada de 62 a 64 años en 2023.

Sin embargo, la ultraderecha de Marine Le Pen se ha negado a apoyarla.

Sin dinero para pensiones

Al defender la moción, la diputada del PS Estelle Mercier ha acusado al primer ministro de «deshonrar su palabra» por faltar al compromiso que había asumido en enero de presentar un texto legal si los sindicatos y la patronal no lograban un acuerdo sobre la edad de la jubilación en un proceso de diálogo social que concluyó sin avances.

Bayrou ha replicado que las finanzas públicas afrontan un «peligro mortal» debido al creciente endeudamiento del Estado francés, y ha recordado que «no tenemos el dinero para pagar las pensiones».

Ese dinero «lo tenemos que tomar prestado cada mes, cada año», ha añadido, en un proceso que supone «una trampa en la que encerramos a los más jóvenes».

El primer ministro ha recordado que esta es la octava moción de censura que afronta su Gobierno, que vive entre «acusaciones y denuncias perpetuas»