Daniel   Galvalizi
Periodista

La victoria del PC chileno en las primarias agita viejos fantasmas

La exministra Jeannette Jara arrasó en las primarias en Chile y será la presidenciable del centroizquierda. Su militancia en el PC enciende alarmas en las élites atrapadas en su pasado y a las que preocupan sus posibilidades en una segunda vuelta contra el ultra José Antonio Kast.

La vencedora en las primarias, la exministra de Trabajo y dirigente comunista Jeannette Jara.
La vencedora en las primarias, la exministra de Trabajo y dirigente comunista Jeannette Jara. (Rodrigo ARANGUA | AFP)

Se esperaba un triunfo, pero no de tal magnitud. La dirigente del Partido Comunista de Chile Jeannette Jara, en coalición con el partido Acción Humanista, ha barrido a sus rivales en las primarias abiertas, en las que votaron 1,4 millones de chilenos. El 60,2% eligió a la exministra de Trabajo del presidente Gabriel Boric. Es la primera vez desde el regreso de la demo- cracia en 1990 que ese partido llevará un líder propio en la coalición de izquierdas.

La favorita de los sectores más centristas, la ministra de Interior, Carolina Tohá (del PS de Michelle Bachelet), obtuvo el 28%. Su apuesta por refundar una socialdemocracia alicaída no convenció.

El candidato del Frente Amplio de Boric, Gonzalo Winter, cosechó el 9%. Los chilenos no quisieron volver a dar la confianza a un dirigente muy joven (38 años) proveniente de un partido no tradicional.

Las derechas no acudirán a las presidenciales en alianza, por tanto la derecha de Evelyn Matthei y el pinochetista José Antonio Kast no participaron de los comicios.

EL MARCO DE LA DERECHA

Quien viera el debate entre los cuatro candidatos progresistas podía tener una certeza: el marco de discusión de la política chilena está ganado cómodamente por la derecha conservadora. Incluso Jara, considerada por los medios tradicionales como «radical», habló de poner límites a la migración, de reforzar la seguridad de las fronteras y ha procurado siempre hablar de coalición de «centroizquierda». Incluso en campaña su equipo fantaseó con que se desafiliara del PCCh para espantar los miedos de buena parte de los sectores de centro a esas siglas.

Poco importa que las propuestas de Jara parezcan centristas frente a un socialdemócrata danés o canadiense, como reformar las pensiones (privatizadas) para mejorar las de las mujeres y de la clase baja, subir impuestos a las grandes empresas y fortunas o revisar contratos considerados no convenientes de la empresa pública de minería con multinacionales. El pasado de Chile siempre vuelve con fuerza en los años de elección presidencial y no solo el del Gobierno de Salvador Allende y la dictadura thatcherista de Pinochet, sino también el más reciente, como es el del «estallido social» de 2019, que marcó una bisagra en el sistema político local similar al 15M español.

Al no permitirse en Chile la reelección inmediata de su presidente -tiene que mediar un mandato-, el progresismo ha evitado tener que forzar la partida de Boric, hoy muy impopular, especialmente por no haber acometido varias de sus promesas de campaña, como fue la gratuidad de la universidad pública (no existen educación ni sanidad gratuitas tras las reformas neoliberales pinochetistas).

La elección de Jara ha suscitado reacciones inmediatas. El líder de la Democracia Cristiana pedirá no apoyar «a una candidata del PC» y los medios moderados (ni hablar de los conservadores) han editorializado el día después sobre la dificultad que tendrá la candidata para ganar en una probable segunda vuelta contra Kast.

Jara llama a la unidad para no fragmentar más un ya hiperatomizado Parlamento.

«Tohá sufrió el desgaste por la percepción de la gente por la crisis de seguridad que persigue siendo ella ministra de Interior, y Winter ha sufrido la mala evaluación que tienen su partido y Boric. Además, a diferencia de este, su candidatura no nació de una demanda popular», explica el politólogo y profesor de la Universidad San Sebastián, Kenneth Bunker.

Añade que la campaña se caracterizó por el intento de marcar distancias entre el PS y el PC y apunta que la gran pregunta, tanto en el «bloque oficialista» como en la oposición, es qué tipo de mayoría tendrán en las dos Cámaras legislativas.

«Aunque la derecha tiene ventaja en las encuestas veo difícil que pueda remontar lo suficiente como para tener una mayoría holgada. De hecho, Matthei y Kast no siempre están de acuerdo. En el caso de Jara, no disponer de un fuerza parlamentaria le puede traer problemas. Gane quien gane en diciembre, le será difícil gobernar», concluye.

El progresismo tendrá a favor que las familias de las derechas irán separadas y la campaña entre ellos será más desgastante. Estarán también el ultra libertario (estilo Javier Milei) Johannes Kaiser y el economista liberal Franco Parisi.